Transportistas del municipio de Yapacaní sostuvieron una reunión con representantes de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para exponer su preocupación por la presunta mala calidad del combustible que se comercializa en la zona, el cual —según denuncian— estaría provocando daños recurrentes en los vehículos.
Durante el encuentro, representantes de YPFB y la ANH tomaron muestras de gasolina en botellas especiales de un litro, extraídas de dos surtidores del municipio. Dichas muestras serán sometidas a análisis técnico como parte de una investigación que busca determinar si el carburante es el causante de las fallas mecánicas denunciadas por el sector del transporte.
Los transportistas aseguraron que, en Yapacaní, la gasolina presenta un “colorante” que antes era rojo y ahora tiene un tono amarillo, y sostienen que este aditivo estaría dañando los motorizados. Como respaldo, entregaron válvulas deterioradas y varias botellas con muestras de combustible.
Por su parte, Óscar Rodríguez, representante de YPFB, señaló que la estatal petrolera cuenta con un solo tanque de distribución para todo el departamento y afirmó que los problemas se concentran únicamente en los puntos de venta al por menor en galones
“En YPFB tenemos un solo tanque desde donde se distribuye combustible a todo el departamento. Los problemas se dan en los lugares donde se vende por galonaje; en el resto del departamento no tenemos ese inconveniente”, indicó Rodríguez, en medio de una acalorada reunión.
El aditivo utilizado en la gasolina está destinado a las denominadas “zonas rojas” del departamento, áreas identificadas como de alto riesgo para el contrabando.
En ese contexto, se informó que los resultados de los análisis estarán listos hasta el 5 de febrero, fecha en la que representantes de la ANH, YPFB y el sector del transporte volverán a reunirse para conocer los informes técnicos
Cabe recordar que la Agencia Nacional de Hidrocarburos implementó desde mayo de 2023 el uso de un colorante rojo en la gasolina comercializada en zonas fronterizas y de alto riesgo, incluidas áreas cercanas a Santa Cruz, como una medida para prevenir el contrabando de carburantes.