Una jornada marcada por la violencia y el caos se vivió este domingo en la ciudad de Santa Cruz, donde el Concejo Municipal intentó instalar su sesión para la elección de una nueva directiva. El intento de instalar la sesión en el edificio municipal fue obstaculizado por la violencia que se desató en las puertas del Concejo, cuando simpatizantes del alcalde Jhonny Fernández agredieron a los concejales opositores.
Simpatizantes de Unidad Cívica Solidaridad (UCS) se apostaron en los alrededores del edificio del Concejo y atacaron con palos, petardos y otros objetos a un grupo de concejales que intentaba ingresar al recinto. La turba agredió físicamente a las autoridades, que se vieron obligadas a refugiarse en otra dependencia municipal. Los incidentes generaron momentos de alta tensión y temor.
Los manifestantes exigen que los curules de las concejalas Silvana Mucarzel e Israel Alarcón, expulsadas de UCS, sean entregados al partido oficialista, y rechazan la renovación de la directiva del ente deliberante. Mucarzel, actual presidenta del Concejo, denunció una serie de maniobras judiciales y actos de hostigamiento que atribuyó directamente al alcalde Fernández, con el objetivo de impedir la sesión.
“Se utilizaron hasta cuatro recursos judiciales para tratar de frenar la sesión, pero no tuvieron éxito. El alcalde, a toda costa, intentó impedir el ejercicio de nuestra labor fiscalizadora”, afirmó Mucarzel.
Tras el fracaso de estas acciones legales, según la concejala, se recurrió a la presión física: “Convocaron a funcionarios y militantes para hacer vigilia, y trajeron grupos de choque. Nos lanzaron basura, botellas, sillas. Incluso los gendarmes municipales, siguiendo órdenes del alcalde, bloquearon el ingreso al edificio”.
Uno de los episodios más graves fue el ataque contra el concejal Rolando Pacheco, cuyo vehículo fue apedreado mientras intentaba llegar al lugar. “Vinieron directamente a romper los vidrios y a sacarnos por la fuerza. Fue un acto delincuencial y criminal”, denunció Pacheco, quien también advirtió que los agresores estaban bajo los efectos del alcohol y otras sustancias.
Pese al clima de violencia, los concejales lograron instalar la sesión en un lugar alterno. El ambiente político en el municipio cruceño sigue crispado, mientras la pugna por el control del Concejo se intensifica.