En una ceremonia en la catedral cruceña, la Iglesia de Santa Cruz despidió al Papa Francisco con una misa de exequias. La eucaristía fue presidida por monseñor René Leigue, arzobispo de Santa Cruz, y contó con la participación de monseñor Sergio Gualberti, arzobispo emérito, quien estuvo a cargo de la homilía.
Durante su mensaje, Gualberti destacó la huella que dejó el papa Francisco en la Iglesia y en los fieles. “Nuestra iglesia de Santa Cruz esta mañana, en espíritu de recogimiento y esperanza cristiana, se une a la iglesia para elevar oraciones por el alma del Santo Padre Francisco y agradecer a Dios por habernos dado la gracia de contar por 12 años con su servicio de pastor bueno, entregado y misericordioso, y nosotros haber tenido la oportunidad de conocerlo en su viaje pastoral y visita a nuestra ciudad hace diez años”,recordó Gualberti, que lo recibió durante su visita a nuestra ciudad.
Gualberti rememoró la frase que Francisco dirigió a los internos de Palmasola durante su visita: “El que está ante ustedes es un hombre perdonado, un hombre que fue y es salvado de sus muchos pecados y así es como me presento.
Estas palabras, añadió el arzobispo emérito, reflejan la profunda fe del papa en la misericordia de Dios y su constante conciencia de ser un hombre necesitado de amor divino.
“Fue un pastor humilde y de gran humanidad”, destacó al señalar que era al cercano al dolor de los pobres, enfermos, migrantes, encarcelados y descartados por la sociedad.
El arzobispo emérito subrayó, además momentos emotivos de su pontificado, como cuando se lo vio llorando, arrodillado en la Plaza de San Pedro, orando por la humanidad golpeada por el Covid-19. O su visita a Lampedusa, isla testigo de la tragedia de miles de migrantes ahogados en el Mediterráneo, donde llamó a derribar los muros de injusticia que provocan el éxodo forzado de tantos.
Lo describió como un maestro cercano al pueblo, dotado de una formación intelectual profunda como jesuita, pero con la capacidad de transmitir la fe con un lenguaje accesible y fiel a la sagrada escritura y al magisterio de la Iglesia.