Está recostado sobre una bolsa de yute celeste en la vereda del ingreso principal del hospital San Juan Dios. Viste una polera azul y un pantalón negro remangado en la pierna derecha, que deja ver su pie descalzo hinchado hasta su tobillo. Toma despacio somó en un vaso de plástico. Llegó en busca de atención médica porque no puede caminar. En Emergencias lo atendieron, le dieron medicamentos para bajar la hinchazón y le dijeron que debe ser internado y tratado por médicos especialistas. Hasta que encuentre una cama hospitalaria disponible, debe esperar en la calle, sin dinero y con un bolso grande donde guarda sus pocas pertenencias. Sus amigos lo conocen como Otto, no saben su apellido, tampoco su edad. Ellos están preocupados por este hombre, de tez morena y ojos rasgados, que lleva años trabajando en la plaza 24 de Septiembre. No obstante, ahora que ha caído enfermo no tiene nadie quién se haga cargo de él. Por el momento, sus amigos junto a la señora Anita, una persona de buen corazón, no dejan que le falte comida. “Hace muchos años que duerme a la intemperie, no tiene a nadie que se haga cargo de él. En estos fríos ha dormido en la calle (zona del hospital San Juan de Dios). No tiene nada, las colchas que consigue para abrigarse y lo poco que tiene, se lo roban los palomillos que pasan por acá”, relató Anita, que se encontraba al lado de Otto. Es por ello que pide a las autoridades y a la ciudadanía que puedan ayudarlo, para que, después de que recupere su salud, tenga un techo para que pueda vivir tranquilo. Otto es una persona muy conocida y también querido por sus fieles clientes. No hace mucho que Otto se encuentra delicado, comentan sus compañeros de trabajo. Ellos confían en que la población cruceña le brindarán ayuda.