El nuevo gobernador de la cárcel de Palmasola, coronel Luis Fernando Céspedes, informó que en el penal no se alcanzó la cifra de 600 muertos a causa del Covid-19, como estimaron las autoridades de salud al inicio de la cuarentena y emergencia sanitaria desatada por el virus. Esto fue gracias a las medidas adoptadas de forma oportuna. Según Céspedes, en la actualidad hay cuatro reclusos aislados, sospechosos de estar contagiados con Covid-19, mientras que otros 61 ya se encuentran recuperados. El gobernador afirmó estar complacido del resultado, pues por las medidas inmediatas adoptadas no se alcanzaron cifras peores, pero sí se lamentó el deceso de 12 reclusos, la mayoría tenía enfermedades de base y eran de la tercera edad. Además, entre los fallecidos en la cárcel figuran tres policías. Dos eran choferes de ambulancias que se infectaron y una mujer, también policía. Gracias a Dios hubo plena voluntad de los mismos reclusos, y una acción oportuna de autoridades de salud de la Alcaldía. Se dotaron de carteras completas, hubo atención de brigadas médicas, la entrega de insumos y medidas de bioseguridad, dijo Céspedes. Tambiéne se instalaron dos filtros que fueron claves. Uno en las instalaciones de la denominada Casa Blanca, en el PC-4, donde los reclusos sospechosos de Covid-19 eran de inmediato aislados. Los confirmados con el coronavirus eran llevados para la atención a las instalaciones de la guardería.