Septiembre es, para los cruceños, el mes de Santa Cruz, de la primavera y del amor. En esta época los tajibos florecen y la ciudad se llena de colores que evocan al terruño y a la memoria colectiva. En ese ambiente nació, hace cuatro años, la Velada Cruceña, una actividad que se ha convertido en alternativa a las serenatas oficiales y que hoy muchos reconocen como un homenaje muy auténtico a la identidad camba.
A diferencia de la serenata en la Expocruz o de la organizada por la Alcaldía en El Arenal, esta celebración no tiene “dueños” ni responde a agendas institucionales. Es el resultado de la voluntad ciudadana de rescatar la esencia de la cultura cruceña, como explica la activista Ivanna Vargas: “La Velada Cruceña nació por la necesidad profunda de preservar nuestras costumbres, tradiciones, cultura e historia. En Santa Cruz, amar lo nuestro no es una opción: es un deber, un compromiso y una herencia que debemos cuidar”.
La idea surgió de un grupo de cruceños que soñaron con dejar un legado cultural a las futuras generaciones. Sin grandes recursos ni apoyo externo, como en la Santa Cruz de antaño, cuando la ciudad pequeña se forjaba por esfuerzo propio, la velada se ha consolidado en apenas cuatro años como una tradición ciudadana, con fuerte arraigo popular.
Bicentenario
Este 2025, en el marco de los 200 años de la proclamación de independencia de Santa Cruz de la Corona Española, la actividad adquiere un simbolismo especial. La velada se desarrolla simultáneamente en tres escenarios: los juegos tradicionales, la esquina de los cuentos y leyendas, y el escenario principal, donde se presentan los artistas invitados. Allí participan de forma voluntaria cantantes, músicos y grupos de danza folclórica, entre ellos las entusiastas representantes de la Universidad Católica – Tercera Edad. “Esas señoras se preparan desde enero para bailar ese día, mi mamá tiene 90 años y estará presente”, comenta Vargas con orgullo.
Entre los invitados especiales de este año está Mario Roca, “el profe Mario”, quien asume el reto de fortalecer el sector cultural de la velada. “Tengo un espacio en el centro de la plaza -que considero inmerecido- donde hablaré de cultura, tradiciones, mitos y leyendas del oriente boliviano. Quiero que esta actividad sea un punto de encuentro para los cruceños. Presentaré personajes icónicos como La viudita, Coto Colorau, La loca Jarichi y a Cañoto”, adelanta.
El programa contempla además la participación de los Boy Scouts, responsables de animar con juegos típicos a niños y jóvenes, mientras que la música y la danza reúnen a generaciones diversas alrededor de un mismo sentimiento: el orgullo de ser cruceño.
La Velada Cruceña no busca competir con los festejos oficiales, sino recuperar el sentido comunitario y espontáneo de la celebración. Cada año, más personas la consideran el homenaje más genuino a Santa Cruz, porque nace del corazón del pueblo y no de intereses ajenos.