Domingo, 28 de septiembre de 2025 a las 07:18
En su homilía dominical, monseñor René Leigue criticó al actual sistema que reproduce desigualdades
El arzobispo de Santa Cruz, monseñor René Leigue, abordó en su homilía dominical tres realidades que interpelan a la sociedad y a la Iglesia: el dolor de los pobres engañados por promesas que nunca se cumplen, la invitación a los deportistas a vivir su jubileo, y el inicio de la Semana de la Hermandad entre diócesis bolivianas y alemanas.Utilizando la parábola del rico y Lázaro, el religioso recordó que la felicidad no puede vivirse de manera individual, sino en comunión con quienes carecen de oportunidades. Por ello, desde su mirada crítica, cuestionó al actual sistema que reproduce desigualdades e indicó que engañar a los pobres es aún más grave que la indiferencia.“Lo más doloroso, y sobre todo el pecado más grande, es ilusionar a un pobre y después no hacer nada por él”, dijo Leigue y recordó que toda persona merece respeto y dignidad, y que la fe cristiana exige traducirse en gestos concretos de justicia y de compartir.Con relación al Jubileo de los Deportistas, Leigue destacó que la práctica deportiva es fuente de salud y superación personal, pero advirtió que también puede encerrar riesgos si se vive con egoísmo o vanidad.“Quien va surgiendo no sabe quedarse en la parte alta, piensa que lo ha logrado todo y no persevera”, dijo Leigue y enfatizó que el verdadero valor del deporte está en la coherencia y la perseverancia, virtudes que no solo fortalecen el cuerpo, sino también el espíritu.Por último, denunció la falta de oportunidades para muchos jóvenes que desean surgir en el deporte, pero se ven excluidos. Desde la espiritualidad, exhortó a los atletas a vivir la fe con firmeza y compartir sus dones con generosidad.