El conversatorio ‘El jaguar en Bolivia y los desafíos locales para su conservación’ busca sensibilizar a la población y fortalecer las estrategias de conservación de una de las especies más emblemáticas y amenazadas del país.
El evento contará con la participación de cinco especialistas nacionales que abordaran diferentes aristas relacionadas con esta especie.
Aideé Vargas, coordinadora de Biodiversidad de Fundación Natura Bolivia (FNB), se referirá a la ‘Importancia y valor ecológico del jaguar’. Por su parte; Rafael Antelo, líder de la Iniciativa Wildlife Connect de WWF, expondrá sobre las ‘Acciones en torno al jaguar y conectividad ecológica en Bolivia’.
En tanto, la bióloga Claudia Venegas, una especialista con bastante experiencia en el estudio de especies, dará una charla sobre ‘El jaguar en el área metropolitana: desafíos y convivencia’. En lo que se refiere al tema de la protección, la exdiputada y activista María René Álvarez se referirá al ‘Marco normativo para la protección del jaguar en Bolivia’.
Finalmente, la bióloga Eliamne Gutiérrez, que tiene una amplia experiencia en monitoreo y combate al tráfico de fauna silvestre, expondrá sobre ‘Amenazas y Tráfico del Jaguar’.
El conversatorio se desarrollará este miércoles 3 de diciembre, desde las 18:30, en instalaciones de la Universidad NUR.
Espacio para la conservación
El Área Protegida Municipal de Bajo Paraguá se consolida como un punto clave de conectividad ecológica dentro del corredor amazónico del norte de Santa Cruz y como uno de los territorios más importantes para la conservación del jaguar, el felino más grande de América, y de los bosques chiquitanos.
En este territorio, Jorge Flores, responsable del resguardo comunitario del área protegida de la FNB, vivió dos encuentros que confirman la presencia activa de la especie. El primero ocurrió cuando regresaba de una zona afectada por incendios forestales, entre las comunidades de Porvenir y Picaflor, en un área que no había sido alcanzada por el fuego.
“A lo lejos vi una silueta echada en medio del camino y me di cuenta de que era un jaguar adulto”, relató. A unos 50 metros de distancia, el animal se levantó, lo observó brevemente y regresó al monte. “Entendí que estaba en su territorio”, agregó.
El segundo registro se dio durante una jornada de monitoreo con cámaras trampa. Tras instalar uno de los equipos y retornar minutos después, el equipo identificó huellas frescas en el lugar y, al revisar el dispositivo, confirmó que aproximadamente 30 minutos después había sido fotografiado un jaguar macho adulto de gran tamaño.
Estos hallazgos refuerzan la importancia de Bajo Paraguá para la conservación de la biodiversidad.
Con respecto a esto, la coordinadora de Biodiversidad de FNB, Aideé Vargas, explicó que el jaguar es una “especie sombrilla”, es decir, que su protección garantiza la conservación de todo el ecosistema.
“Cuando el jaguar desaparece, es una señal de alerta de degradación ambiental causada por la deforestación, los incendios o la expansión descontrolada de actividades productivas”, advirtió.
Desde 2022, esta institución realiza el monitoreo permanente del jaguar mediante cámaras trampa y con el apoyo de guardianes comunitarios. Para identificar a cada individuo se utilizan estaciones dobles que permiten fotografiar ambos flancos del animal, ya que el patrón de manchas es único, como una huella dactilar.
Una de las principales amenazas sigue siendo el fuego. Solo en 2024, cerca de un tercio del área protegida fue afectada por incendios forestales, lo que obligó a retirar temporalmente equipos de monitoreo. Como medida de emergencia, se instalaron bebederos artificiales para permitir que la fauna encuentre agua en zonas degradadas.
Sobre las acciones legales, la exdiputada María René Álvarez advirtió que, si bien existen normas ambientales en Bolivia, su aplicación ha sido débil, como lo evidencian las redes de tráfico de jaguar que operaron con impunidad. Añadió que el país aún no cuenta con una ley marco integral que proteja de forma efectiva a la fauna silvestre.
Asimismo, destacó que una acción presentada ante el Tribunal Agroambiental logró activar medidas cautelares en favor del jaguar y una pausa ecológica que redujo las quemas en zonas críticas.
“Nuestro jaguar, símbolo de los pueblos chiquitanos y amazónicos, sigue en peligro. Es necesario mantener la vigilancia, exigir sanciones a los depredadores y fortalecer la justicia ambiental, con medidas como la creación de un fondo nacional para su conservación, la recategorización de la especie en el Libro Rojo y una política de tolerancia cero al tráfico de fauna”, afirmó.