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¿Estresado por la U? Cuatro tips para sobrellevar el semestre

Viernes, 30 de mayo de 2025 a las 09:00

Por Redacción

En época de exámenes, se incrementan los cuadros de estrés. La mala alimentación, la falta de sueño y la inactividad repercuten en la concentración de los estudiantes

Por Kelly Mollo

La habitual alegría universitaria, propia de la juventud, se transforma durante la fase de exámenes parciales y presentaciones finales. Durante esos días, el ambiente en la universidad se torna particularmente tenso. Los pasillos se saturan de estudiantes revisando notas de última hora,  las bibliotecas y cafeterías se transforman en lugares de estudio intensivo. Las demandas académicas se incrementan rápidamente: entregas pendientes, exposiciones grupales, pruebas escritas y orales se superponen en la misma semana. Todo ello conlleva a una sensación de presión constante. Es el estrés del universitario.

Esta acumulación de tareas, junto con la autoexigencia y la incertidumbre sobre el desempeño, genera en muchos estudiantes síntomas de estrés agudo, lo que impacta su descanso, su alimentación y, en algunos casos, su salud emocional. Para muchos, estos momentos representan la fase más crítica del semestre.

El estrés académico se ha consolidado como una de las principales problemáticas que enfrenta la población estudiantil universitaria, con consecuencias que van más allá de lo académico. Según el psicólogo Félix Escobar Martínez, responsable del gabinete psicopedagógico de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), “el estrés en todas sus manifestaciones significa una sobrecarga de responsabilidades”, una presión constante que impacta no solo en el rendimiento, sino también en la salud integral del estudiante.

Escobar advierte que esta carga emocional y cognitiva suele venir acompañada de hábitos poco saludables, como la mala alimentación y la falta de descanso, lo que agrava el cuadro general. 

“Uno de los síntomas más comunes es el agotamiento físico y mental. Muchas veces los estudiantes no se alimentan bien, no duermen lo suficiente, y eso deriva en insomnio, ansiedad e irritabilidad”, explicó.

Ante este panorama, el especialista plantea cuatro claves fundamentales para manejar el estrés en el entorno universitario:

1. Negociación entre estudiantes y docentes: Fomentar el diálogo y los acuerdos realistas sobre fechas de entrega, cargas de trabajo y expectativas permite reducir la tensión académica y generar un ambiente más colaborativo.

2. Compromiso personal y gestión del tiempo : Ser consciente de las propias responsabilidades y evitar la procrastinación ayuda a mantener una rutina organizada y reduce la sensación de agobio.

3. Práctica de mindfulness: Se trata de entrenar la mente para centrarse en el aquí y ahora, observando pensamientos, emociones y sensaciones sin emitir juicios. Su uso en la vida universitaria ayuda a los estudiantes a lograr una mayor claridad mental, autorregulación emocional y capacidad de concentración, habilidades esenciales para enfrentar las demandas académicas con un mayor equilibrio. Instituciones educativas alrededor del mundo ya lo incorporan en sus programas de bienestar estudiantil, y su práctica sólo requiere unos pocos minutos al día dedicados a la respiración consciente o a la meditación guiada.
“Una práctica de origen asiático que ha ganado relevancia en entornos educativos debido a su eficacia para disminuir el estrés y mejorar la salud mental” añadió Escobar.

4. Desconexión digital consciente: Reducir el uso excesivo de dispositivos electrónicos y redes sociales promueve una mejor calidad del sueño, mejora el enfoque y disminuye la sobreestimulación mental.

A estas recomendaciones se suma la psicóloga Angie Penélope Vázquez de la Facultad de Humanidades, quien sugiere incorporar pausas activas entre clase y clase por su importancia no solo como ejercicio físico, sino como una herramienta de relajación y prevención del agotamiento. 

“No se trata únicamente de hacer deporte, sino de utilizar el movimiento como una forma de liberar tensión y recargar energías”, afirma. 

Estas pausas pueden incluir estiramientos, caminatas cortas, ejercicios de respiración o incluso dinámicas grupales sencillas, y se recomiendan especialmente entre clases largas o sesiones de estudio intensas. Su práctica regular puede mejorar la concentración, reducir la fatiga y fomentar una mejor disposición emocional frente a las tareas académicas.

Para quienes atraviesan episodios de estrés más intensos o prolongados, la UAGRM cuenta con el Centro de Atención Psicológica Integral (CEAPSI), un espacio que brinda acompañamiento profesional no solo a estudiantes, docentes y administrativos, sino también a cualquier miembro de la sociedad que requiera orientación y apoyo emocional a un costo muy accesible.

 

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