Mira desde la ventana y confiesa que Santa Cruz de la Sierra le hace recordar al crecimiento de Tanger. Al recorrer sus calles y ver la alegría de la gente, Amin Chaoudri, embajador del Reino de Marruecos en Perú, siente que se encuentra en las calles de Marrakech. El diplomático vino a la capital cruceña para inaugurar las instalaciones del consulado honorario en nuestra ciudad, el primero de un país árabe.
¿Cómo describe la relación que une a Marruecos y a Bolivia?
A mí personalmente no me gusta hablar de cifras. Lo que sí le aseguro es que por ahora no tenemos un intercambio comercial importante, pero tenemos diferentes oportunidades que pueden ser muy beneficiosas para los dos países.
Marruecos es un país emergente con una visión nueva que cambió el modelo económico. Hemos sido un país donde lo fuerte siempre ha sido la agricultura, mientras que hoy, la industria está representando un porcentaje muy importante, casi 30%, del PIB . Se trata de una industria innovadora
En los últimos 25 años el país ha dado un un paso adelante en diferentes sectores.
Este modelo transformador ¿puede ser un ejemplo para Bolivia?
La experiencia de Marruecos está a disposición de Bolivia. Estamos viviendo en un mundo donde el cambio climático es una realidad. Depender de factores externos, por ejemplo, la lluvia, para nosotros era complicado de gestionar teniendo en cuenta que somos un país árabe que no tiene ni gas ni petróleo.
La idea consistió en realzar el valor humano que tenemos, que para nosotros ese es el valor más importante: Eso nos ha ayudado a cambiar poco a poco. Evidentemente (hay otros factores como) la infraestructura, la seguridad jurídica y junto con la estabilidad política. Marruecos puede ser la puerta de África para que Bolivia ingrese con sus productos.
¿Qué falta para que esa posibilidad sea una realidad ?
Existe una ‘piedra del zapato’ que no nos deja andar. Queremos quitarnos esa piedra y empezar a trabajar conjuntamente; que esa cooperación Sur- Sur, que siempre Marruecos ha abanderado, sea una realidad con países como Bolivia.
La cuestión de la integridad territorial del país es un prisma con el que vemos a nuestros socios. En el mundo existen tres grupos de de países según nuestra visión. El primer grupo, más o menos son 120 países, dicen que ese territorio es marroquí.
El segundo grupo, calculamos unos 40 o 45 países, asumen una posición neutral. Y hay otro grupo, son 28 países, entre ellos Bolivia, que lamentablemente reconocen a una república que se autoproclamó sin tener ningún fundamento de Estado. Esa ‘piedra en el zapato’ nos impide hacer un trabajo continuo y constante, nos impide acercarnos más. Pero es posible dialogar desde la diplomacia, respetando los principios del derecho internacional, respetando el multilateralismo y podemos encontrar una salida y un entendimiento.
¿La posición de Bolivia incide en la posibilidad de generar mejores acuerdos comerciales?
Evidentemente. Por eso, la voluntad de abrir un consulado honorario aquí en Santa Cruz de la Sierra es mostrar al gobierno boliviano que Marruecos está por la labor de llegar a un entendimiento sobre un un diferendo regional que hoy en día ya está viviendo sus últimos coletazos.
¿Los BRICS crean un escenario de encuentro diferente?
Se trata de otros escenario de relación y acuerdo entre Bolivia y Marruecos. Ambos países son considerados amigos del BRICS y han visto que en esta relación Sur -Sur puede haber un escenario comercial, social y político diferente. Nosotros siempre hemos liderado esa visión de la cooperación Sur. Pero le aseguro que Marruecos siempre ha mirado a los países del continente latinoamericano como países hermanos, cercanos, donde podemos tener una relación muchísimo más profunda. Una relación cercana de entendimiento porque creemos que el mundo, como se dice, es una aldea. Y no hay hoy en día mejor cooperación que nos pueda ayudar que aprender el uno del otro.
¿Qué puede ofrecer Marruecos a Bolivia?
Marruecos ofrece cooperación en diferentes materias. Por ejemplo, a nivel de turismo recibimos 18 millones de turistas al año. Eso nos permite tener un know-how bien importante a nivel de gestión turística. Esa es una experiencia que Marruecos lo puede ofrecer a a Bolivia. Otro ejemplo, y donde tenermos muchísimas cosas en comunes, es el tema de la energía renovable. Marruecos apostó por la energía renovable desde hace ya 15 años y para nosotros ese es el futuro.