A un día de despedir el año, prendas de colores, uvas y artículos simbólicos concentran la demanda de quienes esperan recibir el 2026 con nuevos propósitos. Muchas familias mantienen la tradición de compartir una cena y realizar cábalas antes de la medianoche, costumbres que persisten como parte del ritual de inicio de un nuevo ciclo.
Los mercados locales se llenan de tonos amarillo, rojo y verde, colores asociados a deseos de abundancia, amor, salud y prosperidad. Una de las tradiciones más extendidas es vestir prendas interiores de color amarillo. “Recuerdo que antes de la medianoche ya había preparado mi conjunto amarillo para que no me falte la platita; se cumplió todo lo que he pedido, abrí mi emprendimiento de ropita en línea (…) este año usaré un conjunto rojo con el deseo de encontrar el amor y casarme”, relató Gabriela Arandia, comerciante de ropa en el mercado Mutualista.
Entre las novedades para mujeres destacan los conjuntos y calzones tricolor, pensados para atraer distintos tipos de buena suerte. En el caso de los varones, se imponen los calzoncillos con figuras de animales como elefantes o gallos, además de estampados de capibaras y billetes de dólar. “La mayoría de las personas lleva prendas amarillas porque no quiere que les falte la platita, más después de la crisis”, comentó Lorena, vendedora del mercado Mutualista. Los precios varían según el modelo, desde los 15 hasta los 40 bolivianos, mientras que los conjuntos alcanzan hasta los 50 bolivianos.
Otra de las cábalas más recurrentes es comer las 12 uvas, una por cada mes del año, preferentemente dulces. “Mis hijas y yo siempre compramos por lo menos cinco racimos de uva; las ponemos en un vaso de vidrio y, cuando empieza el conteo, pedimos nuestros deseos”, contó la señora Arandia. En el mercado Abasto, la uva se comercializa alrededor de los 25 bolivianos el kilo.
A esta tradición se suma quemar laurel, canela y azúcar en un pequeño fogón para elaborar un sahumerio que purifica el negocio. “Nos ha ido bien desde que hacemos este ritual(...) la venta nunca nos ha faltado”, comenta Roberton Ríos, vendedor de inciensos. La familia Ríos realiza este ritual cada año en las puertas de su tienda en el mercado Mutualista.
En otros puntos de la ciudad, como Barrio Lindo, se ofertan poleras amarillas y blancas con estampados de dólares o símbolos de riqueza, además de sombreros con forma de vaso cervecero decorados con billetes y el número 2026, disponibles en distintas tallas y a precios accesibles.
A estas prácticas se suman otros ritos tradicionales de fin de año, como lanzar lentejas para atraer abundancia, salir con una maleta para augurar viajes, estrenar ropa nueva y barrer la casa, actividades que acompañan a muchas familias mientras esperan la llegada del 2026.