“El testimonio de Jesús cuestiona el poder por el poder, que sigue siendo una tentación muy seductora en nuestro mundo hoy, como vemos en la actuación de tantos personajes que, por la sed insaciable de poder, se endiosan y asumen poses de salvadores, subyugan a naciones enteras con la manipulación de las leyes y de la justicia, con el recurso descarado de la mentira y el engaño, y hasta con el poderío militar”, expresó el arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, en su homilía del primer domingo de Cuaresma.
En el sermón reflexiona sobre este tiempo litúrgico, las tres tentaciones de las que es objeto Jesús, según el evangelio, y la realidad actual.
Se refiere a la situación de Ucrania y pide orar por ese país y por el éxodo que ha provocado: “En estos días somos testigos de la invasión armada y arbitraria de Ucrania, que responde a un proyecto expansionista que está causando muchas víctimas sobre todo civiles, tanto dolor y destrucción de edificios públicos y viviendas”.
Para Gualberti, “frente a esta agresión que ha despertado la indignación y el repudio en casi todo el mundo, no puede haber neutralidad e inercia”.
El arzobispo se refiere nuevamente a las tentaciones del demonio hacia Jesús, explica que lo que da sentido a la vida es la confianza en el amor providente de Dios y no en “la codicia de poseer bienes y riquezas”.
También describe como el camino fácil y engañoso el de la “aprobación de las multitudes, la notoriedad y la gloria”, en contraposición del camino del servicio y la entrega, que vivió Jesús, a quien pone como ejemplo de obediencia.
“De la misma manera que el diablo tentó a Jesús, así también nos tienta a nosotros ilusionándonos con el poder, las riquezas y el suceso, como fuentes de felicidad (…) Jesús nos está pidiendo que sigamos su ejemplo para enfrentar preparados este duro combate espiritual (…) Esta cuaresma es una oportunidad más, que Dios nos ofrece para emprender, con valor, el camino de la conversión sincera para celebrar con esperanza y gozo la vida nueva en Cristo Resucitado”, expresa el pastor de la Iglesia Católica.
La Cuaresma, que inició el pasado miércoles de ceniza, fue descrita por monseñor Sergio como: “el camino interior de conversión y preparación a la solemnidad de la Pascua, guiados de la mano de Jesús, en un itinerario de 40 días por el desierto, donde Él fue conducido por el Espíritu Santo, después de su bautismo en el río Jordán y antes de emprender su misión pública”.