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Arzobispo aboga por los hogares: “Los niños la están pasando mal”

Viernes, 18 de abril de 2025 a las 00:06

Monseñor René Leigue ofició la celebración de la última cena de Jesús, donde hizo un llamado a la solidaridad por los centros que acogen a menores y adultos mayores. También pidió a las autoridades cumplir con sus responsabilidades

Estos niños necesitan el amor de todos, el respeto y ejemplo de los mayores, pero últimamente, como ustedes saben, los 75 hogares que hay en Santa Cruz la están pasando mal”, reflexionó el arzobispo de Santa Cruz, René Leigue, durante la celebración de la última cena del Señor este Jueves Santo, donde repitió el gesto de Jesús lavando los pies a niños de centros de acogida que están asfixiados por la crisis.

Desde el atrio de la catedral, el arzobispo pidió ser solidarios con los albergues que benefician a alrededor de 3.000 niños, niñas y adultos mayores. Precisó que 34 hogares son administrados por la Iglesia católica, donde hay unos 1.300 menores de edad.

“¿De quién es la responsabilidad de atenderlos? Del Estado, pero como eso no sucede, como Iglesia estamos apoyando, pensando que también el Estado nacional y departamental nos van apoyar, pero últimamente no lo están haciendo así. Es lamentable, los hogares la están pasando mal, los niños comen, todo lo que entra se consume. No sé hasta cuándo vamos a aguantar con esto”, remarcó monseñor Leigue.

Pidió la solidaridad de la población para solventar esta obra. “Son niños que esperan, que no han tenido la oportunidad de tener una familia donde se los haya respetado como debe ser, o por algún motivo los papás no los han podido acompañar y los han dejado a su suerte”, apuntó, al pedir que en este tiempo electoral se tome en cuenta a esta población vulnerable, toda vez que muchas veces se los ignora porque no suman votos.

“Son niños, por eso no se los toma en cuenta. Si dieran un voto, seguro que los tomarían en cuenta. Nosotros estaremos ahí hasta donde podamos, después, si no podemos más, se lo dejaremos a los que les toca para que lleven adelante su responsabilidad, pero mientras tanto oremos por ellos y también que la solidaridad se manifieste con los hogares que tenemos”, exhortó en su mensaje.

Pidió perdonar y respetar a los demás. “Si me aman, dice Jesús, amen también al prójimo”, manifestó al hacer un llamado a cumplir los mandamientos.

Recordó que, en la celebración de Jueves Santo, Jesús instituyó la Eucaristía y el sacerdocio, por lo que pidió a los feligreses apoyar y orar por sus pastores.

Invocó a los fieles a alimentar el espíritu, de la misma forma que se fortalece el cuerpo todos los días, porque si no se lo hace, no se tendrá la fuerza para enfrentar los problemas, “porque están débiles espiritualmente”.

Después de la celebración en el atrio de la catedral, la gente comenzó la tradicional visita a los siete templos, por lo que el arzobispo pidió hacerlo con un propósito y no solo como una costumbre.

La visita a las siete iglesias simboliza el acompañamiento a Jesús en el camino transitado desde la noche de su captura hasta su crucifixión.

Las celebraciones continuarán este Viernes Santo en los diferentes templos. En la catedral, la meditación de las siete palabras se iniciará a las 12:00 y estará a cargo de vicarios episcopales
A las 14:30 se realizará el desclave de Jesús y a las 17:00 será la celebración de la pasión del Señor. La procesión con el Santo Sepulcro saldrá a las 18:30 y recorrerá las calles del centro, por lo que se cortará el tráfico.

Los barrios y los pueblos también revivirán la pasión de Jesús con viacrucis vivientes y procesiones. Los niños y jóvenes que se preparan para los sacramentos de la Comunión y Confirmación son los protagonistas de estos actos.

Desde el Vaticano

En la basílica de San Pedro, la misa crismal del Jueves Santo fue presidida por el cardenal Calcagno, delegado del papa Francisco, quien leyó la homilía del pontífice, donde invitó a  los sacerdotes a recomenzar durante el Año Jubilar “bajo el signo de la conversión” y a transformar las palabras en acciones tangibles.

“El año jubilar representa para nosotros los sacerdotes, un llamado específico a recomenzar bajo el signo de la conversión”, subrayó el papa en la homilía del Jueves Santo.
Durante la misa se renovaron las promesas sacerdotales y se consagraron los óleos que se utilizarán posteriormente para los distintos sacramentos a lo largo del año, como el Bautismo, la Confirmación o la Unción de los Enfermos. Participaron en la misa unas 4.300 personas, entre ellas 1.800 sacerdotes y 2.500 fieles.

 

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