Cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger, fecha que coincide con la del nacimiento de su descubridor, Hans Asperger. En esta fecha se busca concienciar a la sociedad sobre esta condición.
Aunque la denominación cambió, debido a que el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, más conocido como DSM-5, modificó la clasificación, ahora se lo considera como parte del espectro autista.
“El síndrome de Asperger es el equivalente a lo que, actualmente, llamamos trastorno del espectro autista: un grupo de características personales relacionados con la interacción social, intereses restringidos, estereotipias, características particulares en el lenguaje”, describe el siquiatra Miguel De la Oliva.
La sicóloga María José Villegas indica que quienes tienen este diagnóstico son descritas como personas que requieren un nivel de apoyo 1 (el más leve de tres), cuyo coeficiente es igual o superior a la media pero que tienen dificultades de comunicación, verbal y no verbal; afectación social e intereses restringidos. Detalla que cada persona tiene características que son propias de ella y que sus niveles de afectación son distintos. Sin embargo explica que, de ninguna manera, se trata de personas con discapacidad o enfermas.
De su lado, Gabriela Quiroga, de la Asociación Asperger Santa Cruz, conformada por padres de familia, explica que -en el caso de los niños y adolescentes- son muy textuales y se les dificulta hacer amistades, justamente porque tienen problemas para entender los diferentes sentidos que pueden tener las palabras, son honestos y no saben ‘maquillar’ la verdad, por lo que, para otras personas, pueden parecer maleducados o torpes. Cuando son adultos, el ámbito laboral, encontrar una pareja y formar una familia puede resultar complicado para ellos, a decir de Quiroga, que indica que les toca a los papás guiarlos y evitar sobreprotegerlos.
Esa institución trabaja con los papás, primero para ayudarlos a asimilar el diagnóstico de sus hijos y luego para aprender sobre él y acerca de cómo ayudarlos. Es un grupo de apoyo, señala.
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico no se hace a “ojo”, como manifiesta Villegas, sino que existen pruebas específicas, estandarizadas y certificadas, que dan resultados tanto cualitativos como cuantitativos. Con estas pruebas se evalúa tanto a los padres como a los hijos.
De la Oliva indica que este diagnóstico se realiza de forma clínica y con la ayuda de los padres. A través de entrevistas estructuradas se busca describir las conductas del paciente desde su nacimiento, hasta la edad en la que se haga la primera consulta.
El siquiatra señala que, si bien formalmente se manifiesta entre los siete y ocho años, es una condición con la cual la persona nace y se mantiene por el resto de su vida atravesando todas las etapas: niñez, escolaridad, adolescencia, adultez y la etapa de los adultos mayores.
APOYO
Como cada persona tiene distintas características, una que ha sido diagnosticada dentro del trastorno del espectro autista, también. Por ello se debe hacer un perfil de fortalezas y debilidades para trabajar en estas últimas, señala la sicóloga.
En la mayoría de los casos puede haber necesidad de apoyo escolar, como la adaptación del currículo; trabajar en la habilidad social, con terapias grupales; en la comunicación, como aprender a diferenciar los tonos de voz, a entender el lenguaje abstracto, como el caso de las adivinanzas y los chistes; también se trabaja en la flexibilidad cognitiva, que les permite tener filtros sociales.
Quiroga detalla que las personas, con el antes llamado síndrome de Asperger, tienen más agudizados los sentidos, por lo que los sonidos y los ruidos pueden llevar a molestarlas, incluso algunos que la mayoría no percibe. Del mismo modo, las texturas de los alimentos afectan su sentido del gusto; pero también las texturas de las telas pueden provocar reacciones negativas en su piel, por lo que pueden negarse a usar cierto tipo de ropa. Otros expresan molestia producida por la luz.
La sicóloga Villegas explica que existe una desintegración sensorial, por lo que puede haber hipersensibilidad o hiposensibilidad auditiva, táctil o del gusto. Sin embargo, señala, suele ser más frecuente la primera, es decir: los sentidos se agudizan.
Los padres de Asperger Santa Cruz se encuentran con que, por lo general, las terapias son caras, por lo que buscan apoyarse mutuamente y conseguir apoyo profesional entre todos. Quiroga lamenta que falte información y que se perciba esta condición como una discapacidad, cuando no lo es.
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