Alrededor de 217 millones de personas de las Américas viven con pérdida auditiva, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Audición.
Cuidados Para mantener una buena salud auditiva, el otorrinolaringólogo Álvaro Vincenti aconseja cuidarse de los traumas acústicos, que son provocados por los ruidos y el volumen elevado. Señala que, fuera de las enfermedades que pueden ocasionar pérdida de audición, la principal causa es la exposición excesiva a ruidos. La otorrinolaringóloga Nirzha Terán manifiesta que los cuidados deben empezar desde el nacimiento y que, uno de ellos, consiste en no someterse a ruidos intensos, porque generan un trauma acústico que repercutirá en la audición. La fonoaudióloga Ángela Giraldo coincide con los médicos y recomienda evitar los ruidos fuertes; en el caso que el ambiente laboral sea ruidoso, aconseja usar tapones como protección auditiva. Otra recomendación: la revisión anual de los oídos para verificar si existe pérdida de audición y, de ser así, determinar cuánto. Higiene Sobre la limpieza del oído, los profesionales coinciden en que no es necesario introducir objetos en el oído, ello incluye bastoncillos o hisopos de algodón, conocidos como cotonetes. Existe el riesgo de lastimar e incluso perforar el tímpano. Los otorrinos explican que el oído tiene la capacidad autolimpiante, que hace que la cera se dirija al exterior. Vincenti detalla que el uso de los hisopos rompe ese equilibrio y puede provocar un tapón de cerumen, que puede obstruir el paso del sonido y convertirse en una hipoacusia de conducción, es decir generar una pérdida auditiva transitoria. Terán sugiere limpiar los oídos con una toalla húmeda de forma suave. La especialista también apunta al exceso de humedad como un factor que favorece a la aparición de bacterias que pueden atacar el canal auditivo. Sus consecuencias: otitis externa u otras infecciones peligrosas para la audición. Aconseja secar suavemente los oídos con una toalla, después del baño o de haber nadado. Si hubiera agua dentro del oído, aconseja inclinar la cabeza hacia un lado y tirar ligeramente del lóbulo de la oreja para sacar el agua. Audífonos La exposición de varias horas al día y de manera cotidiana y a un volumen elevado es perjudicial, señala Vincenti. Aconseja escuchar música con audífonos entre 30 y 40 decibeles. La fonoaudióloga sugiere reducir el uso de audífonos a 30 minutos, en un volumen bajo e ir intercalando el oído derecho con el izquierdo. Terán aconseja usar los auriculares siguiendo la regla del 60/60: escuchar con auriculares a un volumen no superior al 60% durante no más de 60 minutos al día. Sugiere los auriculares tipo gammer, que se colocan sobre la oreja. Señales de daños Si la persona tiene dificultad para comprender a otros, debe pedir que le repitan las frases, o si otras personas le indican que está escuchando música o el televisor a un volumen muy alto, son algunas de esas señales. Giraldo detalla que el dolor, la salida de algún líquido del oído, molestia o picazón en éste, son motivos para acudir a la consulta médica. Recomienda no dejar pasar estas señales, porque pueden provocar mayores problemas si no son atendidos. Terán agrega algunas otras, como la dificultad de mantener una conversación en ambientes ruidosos. Señala que este es el síntoma más común de la hipoacusia y al que menos importancia se da, puesto que se considera “normal” escuchar mal en un sitio con ruido. Si la persona nota que al hablar por teléfono escucha mejor de un lado del oído que del otro, también debe ir a la consulta. En el caso de los bebés, si los padres notan que no reaccionan ante ruidos fuertes o no se sorprenden con sonidos altos. También si ven algún retraso en el desarrollo del lenguaje del niño, si este no puede decir ninguna palabra para comunicarse o si no entiende cuando otros le hablan. Los daños Vincenti afirma que la exposición a sonidos fuertes puede provocar una pérdida de audición temporal o tinnitus (sensación de zumbido en los oídos). Cuando se trata de sonidos muy fuertes o intensos, o la exposición se produce con regularidad, las células sensoriales pueden dañarse permanentemente, lo que ocasiona una pérdida irreversible de audición, pues las células del oído interno no se regeneran. Este daño se denomina hipoacusia neurosensorial. Existen enfermedades -como la diabetes y la hipertensión; pero también algunas infecciosas como la meningitis, el sarampión y la parotiditis-, así como el consumo de algunos medicamentos, que afectan a la audición. Tratamiento Los otorrinos explican que la pérdida de audición o hipoacusia conductiva suele tratarse con una cirugía, con la extracción de aquello que obstruye el oído y, en algunos casos, con implantes o audífonos. Vincenti señala que los audífonos -indicados para personas con hipoacusia neurosensorial- son calibrados para cada paciente y deben ser recalibrados cada cierto tiempo ya que la medida puede cambiar. Terán sostiene que la pérdida auditiva se puede tratar; sin embargo, señala, no se puede recuperar la audición.