El 90% de los pacientes pediátricos con diagnóstico de diabetes, presenta diabetes tipo 1, en tanto que el resto, diabetes tipo 2, señala Shirley Fernández, endocrinóloga pediatra.
La especialista explica que existen cuatro tipos de diabetes, la 1 era conocida como la juvenil, en tanto que la 2, como de adultos, según una anterior clasificación. El tercer tipo es la diabetes gestacional, y el cuarto está referido a afecciones raras.
Hasta hace algunos años, los niños y adolescentes con diabetes solo presentaban la diabetes tipo 1, que se caracteriza por causas son genéticas y porque no se puede prevenir. Pero, en la actualidad, hay cada vez más casos de diabetes tipo 2, y esto está relacionado con la obesidad. Esto ocurre no solo en Bolivia, sino que es una tendencia mundial.
De acuerdo con la Unicef, en su informe El Estado Mundial de la Infancia 2019: Niños, alimentos y nutrición, 40 millones de niños tienen sobrepeso o son obesos.
Fernández alerta a los padres a llevar a sus hijos al pediatra no solo por enfermedad, sino para realizar controles de talla y peso. Señala que, si existen problemas con la talla, pueden diagnosticarse oportunamente diferentes enfermedades, entre las que señala la diabetes, la anemia y problemas renales. Si el niño no crece, ya es una señal de alarma, manifiesta la profesional.
Además, indica que es necesario desmitificar que un niño gordito es un niño sano pues, al contrario, es más probable que este tenga problemas de colesterol o azúcar. Explica que se trata de una malnutrición, al igual que el otro extremo, la desnutrición.
TIPOS DE DIABETES
La diabetes es una enfermedad crónica, o de larga duración, que afecta la forma en que la que el organismo convierte los alimentos en energía.
En el caso de la diabetes tipo 1, el páncreas no produce insulina o produce muy poca. La insulina es una hormona que ayuda a que el azúcar en la sangre entre a las células del cuerpo, para ser usada como fuente de energía. Si no hay insulina, el azúcar se acumula en la sangre y causa complicaciones.
La diabetes tipo 1 es causada por una reacción autoinmunitaria; es decir que el organismo se ataca a sí mismo por error. Este tipo de diabetes no se puede prevenir, pero existe más probabilidad de que un niño o adolescente con familiares con diabetes lo padezca.
La diabetes tipo 2 ocurre cuando las células no responden de manera normal a la insulina, tienen lo que se llama resistencia. El páncreas produce más insulina, en un afán de que las células respondan; pero no puede mantener el ritmo en el tiempo y los niveles de azúcar en la sangre suben. Con el tiempo, esta situación puede causar graves daños al organismo, sobre todo a los nervios y los vasos sanguíneos.
La diabetes tipo 2 puede prevenirse, con buena alimentación y evitando el sedentarismo.
ALERTA
Si un niño o adolescente padece diabetes la familia debe estar atenta a las complicaciones que puedan surgir, sobre todo con los ojos y los riñones. Si bien estas complicaciones probablemente aparezcan 10 años después de las primeras manifestaciones en la diabetes tipo 1, puede ser más pronto -5 años- en la diabetes tipo 2, de acuerdo con Fernández, quien recuerda que la diabetes es la principal causa de ceguera, amputación y daño renal, lo que lleva al paciente a diálisis.
Un diagnóstico oportuno es ideal.
SÍNTOMAS
Las señales y los síntomas de la diabetes tipo 1 y 2 son muy similares: poliuria o las ganas de orinar muy frecuentes, en cualquier hora del día. En el caso de niños que no tienen problemas para ir al baño por sí solos durante la noche, es probable que mojen la cama. Además, la orina es dulce, y en el inodoro puede ‘pegarse’ a las paredes.
Los niños con diabetes pierden peso, de entre dos y tres kilos a la semana; pueden o comer mucho, o perder el apetito. Tienen mucha sed y cansancio. La endocrinóloga pediatra manifiesta que los niños con diabetes, como que ‘se apagan’; dejan de ser activos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) añade que los pacientes con diabetes tipo 1 tienen cambios en la visión y fatiga. En cuanto a la diabetes tipo 2, indica que son menos marcados que, en el anterior caso, y que, por ello la enfermedad puede diagnosticarse varios años después del inicio, y solo luego de que ya hayan surgido complicaciones para el paciente.
De manera que, si los padres observan algunos de estos síntomas en sus hijos, los profesionales recomiendan llevarlos a la consulta médica para un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado.
DIAGNÓSTICO
La medición del azúcar o glucosa en la sangre es la forma de saber si una persona tiene diabetes.
El valor normal, en ayunas, es de -100; si el valor fluctúa entre 101 y 125, la persona tiene ‘prediabetes’; pero si el valor supera 126, la glucosa está alterada, explica Fernández, quien añade que, si la persona tiene más de 200 de glucosa, en cualquier horario, definitivamente padece diabetes. TRATAMIENTO Lo primero que se debe saber es que la diabetes no tiene cura. Por lo que los pacientes deben aprender a vivir con hábitos saludables y un tratamiento según su caso particular. Para la diabetes tipo 1 suele prescribirse insulina, mientras que, para la diabetes tipo 2, insulina y metformina, pero es variable, porque depende de los valores de la glucosa en la sangre, sostiene Fernández. El paciente debe revisar el nivel de glucosa con cierta regularidad, la que será indicada por su médico, según sus necesidades. HÁBITOS SALUDABLES Una persona diagnosticada con diabetes debe mantener hábitos saludables. La endocrinóloga pediatra indica que puede comer como cualquier otra persona, que no tiene diabetes, pero debe saber combinar sus alimentos adecuadamente, medir carbohidratos y su insulina. Todo esto es indicado por los profesionales, pero cada paciente debe aprender a controlar las porciones, los horarios y otros factores, en su caso particular. La especialista da ejemplos de pacientes suyos que consumen pizza o tortas de chocolate, sin consecuencias, pero que equilibran su alimentación, de modo que no existan consecuencias negativas. Fernández indica que la industria alimenticia ha evolucionado bastante y que existen muchas opciones para que las personas con diabetes puedan comer sabroso y saludable. Mantenerse adecuadamente hidratado es otra de las recomendaciones. El agua es la mejor opción propuesta por los especialistas. Realizar ejercicio con frecuencia también es indicado La OMS advierte que el 84% de las niñas y el 78% de los niños no cumplen los requisitos de actividad física mínimos para su edad. En su Informe Mundial para la Diabetes (2016) recomienda que los niños y los jóvenes entre los 5 y 17 años de edad: “hagan ejercicio moderadamente intenso o intenso durante un mínimo de 60 minutos al día”.