Un día después de que lo hicieran Francia y Alemania, Italia y Dinamarca echaron a 45 rusos destacados en sus países invocando razones de “seguridad nacional” y “espionaje”.
Italia decidió expulsar a 30 diplomáticos rusos y Dinamarca a 15, anunciaron este martes los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países, al día siguiente de una medida parecida por parte de Francia y Alemania.
El jefe de la diplomacia italiana, Luigi Di Maio, justificó la expulsión por razones de "seguridad nacional, según dijo desde Berlín a la cadena de información italiana RaiNews24.
Esta medida, tomada en común acuerdo con nuestros socios europeos y atlánticos, ha sido necesaria por razones vinculadas a nuestra seguridad nacional y en el contexto de la situación actual de crisis relacionada con la agresión injustificada de Ucrania por parte de la Federación de Rusia, dijo Di Maio.
Dinamarca, por su parte, decidió expulsar a 15 funcionarios acusándolos de ser agentes de inteligencia que llevaron a cabo actividades de espionaje en suelo danés, declaró a la prensa Jeppe Kofod.
El país escandinavo quiere enviar una señal clara a Rusia: el espionaje en suelo danés es inaceptable, afirmó.
Copenhague expresó al mismo tiempo su firme condena de la brutalidad de Rusia contra los civiles ucranianos en Bucha, según un comunicado de la diplomacia danesa.
Los países occidentales manifestaron su repulsa tras el hallazgo de decenas de cadáveres vestidos de civil en Bucha, al noroeste de la capital de Ucrania, tras la retirada de las fuerzas rusas.
El lunes, Alemania anunció la expulsión de un número elevado de diplomáticos rusos (40, según informaciones de la AFP). Y Francia hará lo mismo con 35 funcionarios rusos, cuyas actividades son contrarias a los intereses" del país.