Unos 6.700 estudiantes extranjeros no podrán asistir a Harvard en el ciclo académico 2025-2026, luego de que el gobierno estadounidense prohibiera a la universidad matricularlos. La administración Trump acusa a Harvard —y también a Columbia— de haber permitido un clima de antisemitismo en sus campus y de no haber garantizado la seguridad de los estudiantes judíos durante las protestas contra la guerra entre Israel y Hamas en Gaza.
En una carta dirigida al presidente de Harvard, Alan Garber, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, le anunció la "revocación con efecto inmediato de la certificación del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVIS), que permite a los estudiantes extranjeros estudiar en Estados Unidos.
La revocación impedirá a Harvard recibir a estudiantes internacionales con visados de no inmigrante F o J para el curso académico 2025-2026.
En el curso actual, los estudiantes extranjeros, 6.700, representan el 27,2% de los 30.000 estudiantes de Harvard, la mayoría con esos visados, según fuentes de la universidad.
La ministra acompañó su decisión de impacto con un ultimátum: si Harvard quiere recuperar su privilegio, deberá entregar en un plazo de 72 horas una serie de informaciones que tendría en su poder sobre presuntas actividades ilegales cometidas por estudiantes extranjeros en los últimos cinco años.
En una carta pública, la ministra reprocha a Harvard haberse negado a entregar información al gobierno, mientras perpetúa un ambiente peligroso en el campus, hostil hacia los estudiantes judíos, que alienta simpatías pro-Hamas y aplica políticas racistas de 'diversidad, equidad e inclusión'.