Los chilenos definirán este domingo en un plebiscito si mantienen la Constitución de la dictadura de Pinochet o adoptan una todavía más conservadora que podría eliminar la restringida ley de aborto y endurecer el trato hacia la migración irregular. Los movimientos feministas de Chile califican el texto de ‘medieval’ y piden rechazarlo. Con nuestra corresponsal en Santiago, Naïla Derroisne.
"Estamos en contra de la imposición de su moral conservadora y medieval, coreaban las decenas de mujeres reunidas frente a la Biblioteca Nacional.
Podríamos perder derechos que adquirimos hace poco, por ejemplo, la ley del aborto, limitado a tres condiciones que se aprobó en 2017. Esta nueva Constitución podría derogarla, resume una manifestante, mientras los presentes corean al unísono: No nos interesa una Constitución hecha por la derecha.
Es una Constitución pensada por la derecha chilena, con una ideología absolutamente religiosa, fundamentalista, que no va a conducir a la igualdad de derechos, continúa esta manifestante.
A otras mujeres también les preocupan los derechos sociales de las mujeres, como la salud y las pensiones. Hoy las mujeres tenemos pensiones miserables que ni siquiera nos permiten sobrevivir, añade otra chilena. Estamos discriminadas tanto por el sistema de pensiones como por el de salud. Y esta Constitución consagra ambos sistemas.
El movimiento feminista chileno ha recibido un importante apoyo de la ex y única presidenta del país, Michelle Bachelet, que también fue Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, y que ha anunciado que mañana votará en contra del proyecto de Constitución.
Aunque la actual Constitución pasó por varias reformas que eliminaron sus normas más autoritarias, todavía divide a este país de casi 20 millones de habitantes, con un 70% que nació después de la dictadura. Sin embargo en las calles el plebiscito genera poco entusiasmo.