Viviana Galvarro Rivero, de 36 años, originaria de Guabirá, el Distrito 1 de la ciudad de Montero, ha dedicado gran parte de su vida a servir como misionera de Dios. Forma parte de la congregación ‘Siervas de Jesús’ desde hace 17 años, y actualmente combina su vocación religiosa con la enseñanza, impartiendo clases de religión en el colegio Don Bosco, donde comparte valores espirituales y educativos con las nuevas generaciones. En esta edición de Para Ellas, llama a la reflexión sobre el significado del Miércoles de Ceniza, una fecha clave en la tradición cristiana. Según explica, este día representa un momento de humildad y arrepentimiento, invitando a los fieles a prepararse espiritualmente para el tiempo de Cuaresma.
La congregación Siervas de Jesús se encarga de la preparación especial de las cenizas, que simbolizan el inicio de este periodo de penitencia. Para Viviana, la preparación de las cenizas es un acto cargado de espiritualidad. Desde la recolección de los restos de hojas quemadas del Domingo de Ramos hasta su bendición, el proceso reúne a los fieles en un esfuerzo conjunto para fortalecer su fe. Anota que es un recordatorio de la conexión con Dios y del valor de compartir en la sociedad. - ¿Qué significa el Miércoles de Ceniza para los cristianos? - La iglesia comienza otra parte en el calendario litúrgico, es una preparación que nos introduce a la Cuaresma, 40 días de camino y reflexión hasta la pascua. Como familia cristiana esto es más que un deber, es parte de la formación de nueva oportunidad. Así comenzamos la Cuaresma, y no debería perderme ningún episodio o un capítulo para mejorar nuestra vida espiritual y más todavía el Miércoles de Ceniza, después de haber vivido unos días de carnaval, días de fiesta. Entonces lo vemos como una identidad para el ayuno, y así podemos adentrarnos. En Bolivia es movilizado este día muy especial para los católicos. Y debería introducirnos a vivir un tiempo privilegiado para mejorar nuestra alma y acercarnos a Dios. - ¿Cómo podemos vivir el Miércoles de Ceniza? - Tener algún propósito, buscar también la sintonía de querer transformar, tener esa oportunidad de que Dios nos permita mejorar nuestra conducta y transformar nuestros corazones, porque a eso es lo que queremos llegar. Si el corazón anda bien, pues todo lo demás de nuestro cuerpo también andará bien. - ¿Qué hacemos en la Cuaresma? - La preparación viene desde el ayuno, la oración y la limosna, son méritos que no es fácil de ponerlo en práctica. Los tres vienen bien enlazados, se complementan porque limpian nuestra alma y nos complementa en nuestras oraciones como cristianos. - Previa a la preparación o el tener esa ceniza a nuestro alcance, estamos llamados a conservar las palmas del Domingo de Ramos del año anterior, eso que se quema es todo un protocolo y esa ceniza es la que se usa porque están bendecidas. Esas ramas se secan, luego se queman hasta quedar ceniza, se prepara para una bendición para usarla en el Miércoles de Ceniza el año siguiente. Y más que todo así entendemos la frase que dice mucho, polvo eres y al polvo volverás. - En este día muy especial, puede recordarles, familia que reza unida, permanece unida. Por eso especificamos el valor de un ideal juntos, como para que seamos fervorosos, creyentes, con testimonio, con vida propia y así podamos alcanzar y dar referencia a que vamos a vivir como un buen cristiano. - ¿Qué puede destacar en toda vida de hermana misionera? - En el colegio y la iglesia todos los años, desde el Miércoles de Ceniza y en el tiempo de Cuaresma, nos unimos en oración, es tiempo de acercarnos más a Dios, de reconciliarnos, aquí en Guabirá nos concentramos para unificarnos entre los barrios, donde nos abrazamos como iglesia de Dios y tenemos la oportunidad de mejorar o profundizar nuestra vida de fe.
- ¿Cómo hacen las cenizas?
- Hoy, ¿qué puede decir a las familias?