La fuerza cultural de los pueblos cruceños se encuentra en manos de las mujeres que cuidan el legado ancestral de sus comunidades, tejiendo, tallando y pintando sus historias de lucha y convivencia con la naturaleza. Su anhelo es alcanzar la superación personal como emprendedoras y una vida digna para sus familias.
Asociación de Bordadoras de Ascensión de Guarayos. Las 35 socias activas tienen entre 23 y 53 años, son vecinas y amigas en la localidad de Ascensión de Guarayos. “Para nosotras ser mujer en Bolivia es avanzar, nos consideramos libres de trabajar y ganar nuestro propio dinero para gastar en lo que queremos”.
Ellas son parte de las 740 millones trabajadoras que se desenvuelven en la economía informal en el mundo (ONU Mujeres), y en esta fecha especial comparten sus mensajes de sororidad entre todas.
Más allá de celebrar, este Día Internacional de la Mujer sirve para reconocer los logros y derechos alcanzados por y para las mujeres a lo largo de décadas de lucha, estas mujeres del campo son exponentes de esa permanente e inclaudicable lucha por días mejores.
Gertrudis Cuñanchiro Biracoti
Tiene 51 años, trabaja como artesana y es responsable de producción en la Asociación Bordadoras de Ascensión de Artecampo. “Ser mujer en nuestro país es ser valiente y luchadora para progresar día a día y siempre seguir hacía adelante”.
Katherine Zenteno Rojas
Tiene 31 años, es ceramista de San Ignacio de Velasco y además investigadora de Cidac-Artecampo. “Para mí, ser mujer es reivindicar, visibilizar y valorar el trabajo de todas las mujeres de las comunidades, sus saberes, sus historias y angustias”.
María Jesús Velarde
Tiene 54 años, es tejedora de Buena Vista y presidenta de Artecampo, encargada de producción de las Tejedoras de Palma, de Ichilo. “Ser mujer es un gran regalo de Dios porque tenemos la dicha de ser madres, maestras, emprendedoras y guerreras. La mujer es lo más importante en la familia, somos responsables y fuertes y tenemos coraje de luchar por el bienestar de nuestras comunidades”.