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Katherine Mileta y su resiliencia ante la vida

Miércoles, 16 de abril de 2025 a las 15:33

Por Redacción

Durante 14 años se sometió a 19 cirugías buscando un diagnóstico acertado a su problema de salud. Hoy cuenta su historia de lucha contra la endometriosis profunda.

Katherine Nicole Mileta Limpias, 35 años, nacida en Santa Cruz, está casada con Yannick Almayrac y es mamá de Luka Lijeron. 


Formada como maestra panadera y fundadora de la Panadería Parapapan, es una artesana que hace panes de masa madre. 


“Mi enfoque principal es poder llegar a los hogares de personas como yo, que viven con inflamación crónica, intolerancias y restricciones alimenticias, ofreciendo un alimento elaborado de manera ancestral y primario como es el pan, el buen pan, que es fermentado de manera natural y puede ser mejor digerido y aceptado por el organismo delicado”.


Hoy cuenta una historia su lucha y resiliencia ante un problema grave de salud que le ha llevado a someterse a 19 cirugías. 


¡14 años enfrentando varios diagnósticos equivocados!
Desde mis 20 años, justo después de nacer mi hijo, a sus cinco meses de nacido tuve mi primera cirugía donde me sacaron una trompa, y despertando de terapia intensiva, menos de 24 horas después, entré a mi cirugía #2 porque me habían dejado una gasa dentro y me estaba ahogando por una hemorragia interna. Estuve 8 horas más en quirófano.
Y así entré y salí del quirófano 17 veces durante los primeros años de mi hijo, me internaron incontables veces, y me hicieron otros procedimientos quirúrgicos no invasivos que, de igual forma, me hacían daño.
Jamás me dieron un diagnóstico, y siendo que tenía todos los síntomas, los médicos que me atendían nunca pensaron en la posibilidad de que yo tenga la enfermedad endometriosis profunda.


“Me dijeron que todo estaba en mi cabeza”
Me mandaron al psicólogo, me decían que no tenía nada, que busque oficio y aun así seguían operándome todo el tiempo sacándome más dinero y poniendo en riesgo mi vida una y otra vez. 
Me dejaron el abdomen lleno de cicatrices, me quitaron las dos trompas a mis 20 años, y manipularon tanto mis intestinos que se llenaron de adherencias prendiéndose a mi pared abdominal y comenzaron a dejar de funcionar.


Después de 19 cirugías,  ¿ahora qué sigue?
Después de 18 cirugías sin diagnóstico ni cura en Bolivia, opté por viajar a Brasil, en busca de médicos especialistas. Allí me pidieron varios estudios que jamás me habían hecho en Santa Cruz.      
Me diagnosticaron al fin, en mayo del 2024, 14 años después de los primeros síntomas, la enfermedad de endometriosis infiltrativa y profunda. Una enfermedad que tenemos 1 de cada 10 mujeres en edad reproductiva en el mundo. 


Finalmente, en octubre de 2024 tuve mi cirugía #19 en São Paulo, donde pudieron, gracias a Dios y a excelentes médicos, quitarme más de 25 focos de endometriosis que tenía en diferentes órganos, me quitaron todo el útero, ovarios, ligamentos, 40 cm de intestino, y pudieron limpiar otros órganos que estaban comprometidos por la enfermedad.


¡Por falta de especialistas en endometriosis profunda! 

De haber tenido un diagnóstico de la enfermedad de endometriosis infiltrativa y profunda cuando todo comenzó, tal vez mi historia hubiera sido diferente, y aún tendría la posibilidad de tener más hijos, como hubiera querido, pero lamentablemente llegué 14 años tarde, y aunque la enfermedad salió de mí, se llevó varios órganos y parte de mi vida. 
Ahora enfrento el proceso doloroso y lento de la recuperación y la adaptación de mi cuerpo a su nuevo vivir, física y mentalmente.


¡Tengo 35 años y ya entré en menopausia definitiva! 

No puedo producir ni hormonas, ni testosterona ni estrógenos, que son tan importantes para el cuerpo, vida y salud de la mujer. Pero aquí estoy, en tratamiento, viva, y por buen camino, y con ganas de recuperar mi mundo.


Desde tus luchas por la salud, ¿qué aconsejas a otras mujeres?
Con todo mi corazón les pido que jamás dejen de escuchar su voz interior, que tomen mucha atención a su intuición cuando un médico no les gusta, busquen opiniones, no se conformen con lo primero que les dicen y, sobre todo, jamás crean que tener dolor es normal. Si te duele, anda al médico. Si el médico no te gusta, cambia de médico, busca a especialistas. 


“No tengan miedo, ni tengan vergüenza de preguntar, de cuestionar, ya que tu vida depende de vos misma y nadie más que vos sabe lo que está bien y lo que no para tu propio cuerpo”.
     
¿Cómo logras tu resiliencia ante sus luchas en la vida?
Creo que todo en la vida, como dice el dicho, pasa por algo, es para prepararnos y enseñarnos. Mi hijo llegó a mi vida justo antes de que todo esto comience, y creo firmemente que Dios y la vida me dieron a Luka para ser mi fuerza, mi motor, mi razón de qué y para qué.


Yo recuerdo muy bien que en cada cirugía tenía la costumbre de entrar caminando a quirófano de la mano de mi bebé pequeñito y decía que, así como entré caminando, caminando debía salir. No podía no estar bien, no tenía otra opción.

Como emprendedora, ¿cuáles son tus especialidades?
Tengo mi panadería artesanal, Parapapan, uno de los regalos/recompensas que gané de la vida, es mi otro bebé. Cuando comencé con las cirugías y mi intestino comenzó a fallar, los médicos me decían que debía comer alimentos antiinflamatorios y panes integrales, y lo único que encontraba eran los panes llenos de químicos y conservantes. Fue a raíz de eso que comencé a buscar recetas, y así conocí el maravilloso mundo de la fermentación salvaje y natural. Aprendí sobre la masa madre, en lograr hacer panes en nuestro clima húmedo. 


Vendo pan desde el paro cívico, fue cuando comencé a llenar un carrito de supermercado y vendía en los puntos de bloqueos en el Cristo. Desde entonces vendo pan a personas con diabetes, reflujos, intolerancia a los lácteos.


Sueño que mi panadería cada vez llegue a la vida de aquellos que creen que no pueden comer pan porque les hace daño y lo extrañan. Yo les quiero demostrar que sí se puede comer pan, si está hecho con la base del respeto o por la fermentación y sus tiempos, es el agradecimiento de esta humilde servidora que eligió el pan como su medicina.

 

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