Mantené tu personalidad intacta y amoldate al lugar dentro de tu estilo. Aunque las bodas en la playa inspiran ciertos patrones, no olvidar los gustos la protagonista.
Si ya has decidido que te vas a casar frente al mar, uno de los ítems más importantes es tu vestido de novia.
* El traje nupcial. Debe ser más sencillo, con menos detalles, bebiendo de la filosofía del mar. Por lo que, se recomiendan vestidos con telas frescas. No olvides que estás en la playa, pero elegí algo que recuerde los estilos tradicionales, el corte sirena y el imperio, con escotes pronunciados.
* Elegí la tela óptima. La bambula es fantástica gracias a la ligereza de su textura. Esta puede ser de algodón, de seda o sintética, y su aspecto le da una apariencia hippie chic. El charmeuse es una de las telas que te hará parecer más sexy, pues su caída no impide que te resalten las curvas. El chiffon es perfecto por su sencillez y frescor, y apropiado sobre todo si el vestido tiene capas, ya que caen de manera realmente bella. El macramé es uno de los más tradicionales para este tipo de bodas y sirve para apostar por el encaje sin perder un aire de ese espíritu libre que despiertan las bodas playeras. La gasa es la tela más ligera para un vestido en la playa, triunfa por su extraordinaria ligereza. Su languidez permite que vuele y es el compañero perfecto para faldas voluptuosas.
* El largo del vestido. Tendrá que ver mucho con tu estilo. Una buena opción es un vestido de novia más corto que los habituales y alejado del contacto con la arena. Sin embargo, los vestidos largos tienen su encanto al caminar sobre la arena y una expresión de libertad mayor.
* Accesorios. En cuanto al resto de complementos, muchas novias buscan llamar más la atención con sus joyas y con el resto de los accesorios o, simplemente, generar contraste a través de ellos, por lo que recurren a colores, piedras brillantes y sombreros.
Sin embargo, la playa está asociada a la bella sencillez, a las melenas sueltas con sencillos tocados, coronas de flores o diademas en el caso de los detalles de la cabeza. En lo relativo a las joyas, los brazaletes y anillos de inspiración griega o romana, las flores silvestres, las pulseras, las tobilleras y los colgantes largos ganan enteros, siempre teniendo en cuenta el escote y estilo del vestido.