Alicia Hoyos Paez nació en Bermejo, vivió hasta los 20 años en Salta y desde 1994 tiene su residencia en Santa Cruz. Hace más de tres décadas encontró en el yoga una vía para mejorar su bienestar. Su práctica comenzó por un problema de salud, y lo que inició como una solución personal se convirtió en una vocación de vida. Con perseverancia, se capacitó en Cochabamba junto a profesores del Colegio Mundial de México y alcanzó el nivel de instructora y profesora, comprendiendo que el yoga no solo fortalece el cuerpo, sino también la mente y el espíritu.
Hoy, a sus 67 años, comparte su conocimiento con alumnos de todas las edades, ofreciendo clases presenciales y virtuales. Impulsa la integración del yoga en los centros educativos como herramienta para gestionar emociones y fortalecer la confianza.
Para ella, el yoga no es una competencia, sino un camino personal de autoconocimiento y armonía. Este 21 de junio es el día Mundial del Yoga y su mensaje resuena con más fuerza: esta práctica es universal y accesible para todos, una oportunidad para encontrar el equilibrio en cada etapa de la vida.
- ¿Qué la motivó a practicar y enseñar el yoga en los barrios?
Llegué a Santa Cruz hace 35 años y vi que no había centros de yoga donde se pudiera hacer esta práctica y viendo la necesidad que había en la población comencé a impartir clases el año 1995 con buenos resultados, hasta que poco a poco las personas fueron tomando conciencia de la importancia de esta disciplina.
- ¿Hubo cambios en sus tres décadas de enseñanza del yoga?
Cada día había más afluencia de personas necesitadas de una disciplina distinta a las existentes. Constituyéndose la práctica de yoga en una alternativa para jóvenes y mayores con algunas limitaciones, problemas de salud del aparato locomotor, con diferentes cirugías, algunas con prótesis, personas con estrés agudo, insomnio, ansiedad, depresión.
- ¿En qué nos ayuda el yoga?
Equilibra y armoniza nuestro funcionamiento interno, la capacidad respiratoria y muscular.
La práctica del yoga nos ayuda a mejorar la postura, el equilibrio y la calidad del sueño. Hacerlo de manera regular aumenta los niveles de energía y bienestar ante esos problemas de la vida contemporánea y tantas patologías que afectan a personas de todas las edades.
- ¿Qué impacto ha observado en las personas de más edad?
El yoga es altamente beneficioso para las personas mayores. Es una disciplina restaurativa que, con movimientos suaves y guiados por profesionales, puede devolver la autonomía tanto física como mental y emocional. Traduciéndose sus prácticas en una mejoría general. Como por ejemplo personas que tiene rigidez en columna vertebral y articulaciones, que con la práctica continua lograron recuperar en gran medida la movilidad.
- Hablemos del estrés, ¿cómo funciona el Pranayama?
El pranayama en yoga es una práctica que se enfoca en el control consciente de la respiración para promover la energía vital (prana) y la salud. Es un componente fundamental del yoga que se centra en la respiración para conectar el cuerpo y la mente para ‘responder’ ante las situaciones diarias, tanto en la vida laboral como en la vida personal. Así también nos ayuda a manejar los casos extremos de estrés, descontrol emocional y mental. La respiración pausada logra que el cerebro se oxigene de manera abundante consiguiendo una mayor irrigación sanguínea, lo que se traduce en una respuesta adecuada en el momento.
- ¿Considera que debería ser una actividad desde los colegios enfocado en los niños?
Muchas veces ignoramos el estrés que sufren los niños y adolescentes que son víctimas de “bullying” o burlas de sus compañeros, el llamado acoso escolar, por ello se debería integrar la práctica del yoga en los centros educativos a fin de que puedan manejar el estrés en estas situaciones.