El activista y abogado de derechos humanos Thomas Becker, quien ha seguido de cerca el caso de Arturo Murillo desde Estados Unidos, explicó que el exministro boliviano ya no está bajo custodia penitenciaria y se encuentra en un centro de detención migratoria. En entrevista con EL DEBER Radio, Becker sostuvo que Murillo podría solicitar asilo para evitar su retorno a Bolivia, donde enfrenta múltiples procesos judiciales.
Murillo, exministro de Gobierno durante el mandato transitorio de Jeanine Áñez, fue condenado en Estados Unidos por conspiración para el lavado de dinero y soborno en la compra con sobreprecio de material antidisturbios. Si bien fue sentenciado a 70 meses de prisión, cumplió solo una parte de su condena y fue liberado anticipadamente por buena conducta y reformas normativas.
“Ahora está en un centro de detención de migrantes. No está en libertad, pero tampoco en prisión. Es un lugar donde esperan hasta que se defina si serán deportados o no”, explicó Becker desde Virginia.
El activista, supervisor en la práctica de Derechos Humanos de la Red Universitaria para los Derechos Humanos, advirtió que Murillo podría intentar quedarse en Estados Unidos mediante una solicitud de asilo, aunque no se ha confirmado oficialmente si ya lo hizo.
“Me imagino que quiere pedir asilo. Tiene varios procesos en Bolivia, incluyendo casos de corrupción, lavado de dinero y hechos de violencia en 2019 y 2020. Si pide asilo, el proceso puede alargarse por meses o incluso un año. Pero es mucho más difícil que le sea concedido, porque ha cometido delitos en Estados Unidos”, apuntó.
Deportación o extradición
Becker explicó que el Gobierno boliviano ha enviado un exhorto suplicatorio solicitando la extradición de Murillo, pero destacó que este proceso es distinto a una deportación.
“La extradición es un procedimiento político y jurídico entre Estados. La deportación, en cambio, responde al estatus migratorio de la persona y a delitos cometidos en territorio estadounidense. Pero en términos prácticos, ambas pueden llevar al mismo resultado: que Murillo regrese a Bolivia”, señaló.
El activista advirtió que las autoridades bolivianas deben mantenerse en contacto con el sistema judicial y migratorio de EE.UU. para asegurar que el proceso culmine sin incidentes. “Tiene que haber monitoreo constante, porque Murillo podría escapar durante una escala. Ya ocurrió antes con su co-conspirador Sergio Méndez, que fue deportado y detenido en Santa Cruz apenas aterrizó”, recordó.
Murillo tiene al menos ocho procesos judiciales pendientes en Bolivia. Dos de ellos ya tienen sentencia, otros están en etapa de juicio y algunos en fase preparatoria. La Procuraduría General del Estado y la Cancillería boliviana tienen un rol clave en coordinar su retorno.