—¿Cree que se han atendido los ejes que plantearon los agropecuarios en el foro (de ayer)?
Sí, sin duda. Se abordaron esos temas y hubo coincidencias en casi todos los puntos. Aunque hubo algo curioso: nos dieron paletas para votar “sí” o “no”. Cuando preguntaron si se debía despenalizar la compra y venta de diésel, todos dijeron que sí, menos yo. Me llamó la atención que muchos no sabían que Bolivia ha firmado convenios internacionales que regulan esto. No es cuestión de simplemente levantar la mano y cambiarlo.
————— — Según la encuesta de intención de voto de EL DEBER, Usted lidera la preferencia con un 24%, pero en Santa Cruz aparece segundo. ¿A qué lo atribuye? Primero, la diferencia es mínima, dentro del margen de error. Segundo, creo que aún falta información. Tenemos un aliado clave en Santa Cruz: Luis Fernando Camacho. Pero mucha gente aún no se ha enterado de esa alianza. A medida que avance la campaña, eso se va a conocer más y estoy convencido de que vamos a liderar también en Santa Cruz. Además, hay que tener apoyo en Oriente y Occidente. Y yo tengo respaldo en ambos. — — ¿Qué falta para activar el “efecto (que tuvo) Camacho” Información. Estamos haciendo esfuerzos para difundir la alianza, pero toma tiempo. Las campañas recién están empezando. — — — ¿Qué piensa del tono agresivo de algunos candidatos? ¿Cree que insultar funciona? Está demostrado que no. Insultar o lanzar acusaciones falsas no baja el apoyo de otros ni mejora tu posicionamiento. Preferimos centrarnos en nuestras propuestas, en nuestro plan. — — ¿Las denuncias sobre listas negras afectaron su imagen? No, porque no existieron tales listas. Lo que hubo fueron listas cortas. Hay mucha gente interesada en participar y, lamentablemente, los cupos son limitados. Además, Vicente Cuéllar salió a respaldar públicamente nuestra candidatura, y sigue trabajando con nosotros. — ¿Cómo garantizará los bonos sociales y programas como salud y educación en un contexto de ajuste fiscal? Primero, aclaremos que el déficit fiscal, que ronda los $us 5.000 millones, no es culpa de los bonos. La mitad se debe a la subvención de gasolina y diésel. Levantar esa subvención —que ya está generando escasez— permitiría reducir el déficit en 2.500 millones. Una parte de ese ahorro, unos 500 millones, se puede destinar a compensar a los sectores más vulnerables. Otro componente del déficit son las empresas públicas deficitarias. Vamos a cerrarlas. Y, además, hay muchos gastos prescindibles. Reduciendo el déficit se puede mantener e incluso ampliar programas sociales como el Juancito Pinto, incluyendo a niños de educación preescolar. — — Usted plantea un pacto fiscal con distribución 50-50 ¿Por qué no incluye el planteamiento del cabildo cruceño? Sí lo hemos considerado. Hoy el Estado central se queda con el 85% de los recursos. Lo que proponemos es que, desde el 1 de enero de 2026, todos los nuevos recursos se distribuyan 50% al gobierno central y 50% a las regiones. Es un cambio profundo. Santa Cruz, por ejemplo, pasaría de recibir el 15% al 50%. Eso sí, una parte de esos fondos tendría destino garantizado para salud y educación, para evitar que se reproduzca la burocracia. — Propone eliminar el Tribunal Constitucional. ¿Por qué? Porque fue una buena idea mal ejecutada. Hoy el Tribunal Constitucional es una instancia más que retrasa procesos y genera extorsión. Incluso juicios por deuda llegan hasta allá. En nuestra propuesta también eliminamos la elección popular de magistrados, porque ha fracasado. Somos el único país que lo hace así y no ha funcionado. Hay consenso nacional en cambiar ese sistema. Pero, por supuesto, todos estos cambios deben ser sometidos a debate y aprobación ciudadana. — — ¿Planteó en el foro ‘deforestación cero’ para 2030, pero también una verificación de la FES cada 10 años? ¿Cuál es su visión ambiental? Recogimos la propuesta de los agropecuarios de verificar el uso de la tierra cada 10 años, en lugar de cada dos. Eso reduciría la extorsión y facilitaría la inversión productiva. Sobre los bonos verdes, creemos que deben ser impulsados por el sector privado. Hay más de 180 tipos de bonos, y muchos empresarios bolivianos ya están incursionando con éxito. Lo que proponemos es facilitar ese camino, no centralizarlo en el Estado. Nuestra meta es generar hasta mil millones de dólares por año en bonos verdes, casi como una nueva exportación. — çççç — ¿Derogará el decreto que centraliza los bonos de carbono en el Estado? Sí, porque parte de una visión estrecha. Muchos proyectos privados ya generan beneficios ambientales medibles. El Estado no puede ni debe controlarlo todo. Hay que regular solo lo necesario, especialmente en el caso de los bosques. — — ¿Cuáles serían las tres primeras medidas de su gobierno en los primeros 100 días? Lo urgente es resolver el acceso a dólares, diésel y gasolina. Nuestra economía está desangrando por esa falta. Eso se atenderá en los primeros 100 días. Luego vendrán reformas estructurales, pero lo inmediato es estabilizar. Con la sola elección de un nuevo gobierno confiable, el dólar bajará, porque hay un componente alto de desconfianza. Bolivia tiene entre 10.000 y 11.000 millones de dólares en efectivo en manos de la población, lo que llamamos el “Colchón Bank”. Si recuperamos la confianza, ese dinero volverá al sistema formal. Hay que cambiar leyes, hay que cambiar la ley de Inversiones; la ley de Hidrocarburos; la ley de Minería; la ley del Trabajo; hay un conjunto de regulaciones que tienen que modificarse para dar la señal de que queremos inversión extranjera”. — 7 — ¿Y qué papel jugará el Banco Central en este plan? Vamos a designar un presidente del BCB profesional e independiente, ratificado por el Congreso, no un interino manipulable. El Banco Central no puede seguir siendo la caja chica del Gobierno. Miren el ejemplo de Perú: cambian presidentes seguido, pero tienen un presidente del Banco Central con 20 años de gestión y 75.000 millones de dólares en reservas.amos a designar un presidente del BCB profesional e independiente, ratificado por el Congreso, no un interino manipulable. El Banco Central no puede seguir siendo la caja chica del Gobierno. Miren el ejemplo de Perú: cambian presidentes seguido, pero tienen un presidente del Banco Central con 20 años de gestión y 75.000 millones de dólares en reservas. Vamos a designar un presidente del BCB profesional e independiente, ratificado por el Congreso, no un interino manipulable. El Banco Central no puede seguir siendo la caja chica del Gobierno. Miren el ejemplo de Perú: cambian presidentes seguido, pero tienen un presidente del Banco Central con 20 años de gestión y 75.000 millones de dólares en reservas.