El encanto y magia de la calle Linares, más conocida como ‘el mercado de las brujas’, con sus coloridas sombrillas flotantes, el aroma del incienso y del palo santo, además de las ‘mesas para la k’oa’ (ritual andino para la Pachamama), sedujeron al presidente de Chile, Gabriel Boric, y al subsecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, que llegaron días atrás a la ciudad de La Paz, Bolivia, a la posesión del presidente Rodrigo Paz.
Ambas personalidades internacionales, con líneas ideológicas antagónicas —Boric, de izquierda, y Landau, republicano en EEUU—, se guardaron sus posturas políticas y, en la antesala a la transmisión de mando, pasearon cada uno por su lado por las calles paceñas del casco viejo, de El Prado, no se quejaron por ‘la altura’ ni les dio ‘sorojchi’, y también saborearon los platillos tradicionales de La Paz, se tomaron ‘selfies’ con las personas que se encontraron a su paso y dejaron y se llevaron recuerdos de su visita.
Una invitación al mundo
“Ningún viaje a La Paz, Bolivia, está completo sin una visita al mercado de las brujas en el centro, donde las mujeres indígenas venden remedios herbales, amuletos y talismanes de buena suerte, ¡incluso fetos de animales!”, dice parte de un mensaje que Landau posteó en una de sus publicaciones que compartió en sus cuentas de la red X.
Con una guardia personal que apenas se hacía notar, el alto funcionario de la Casa Blanca se mimetizó entre la población y los turistas que paseaban por la populosa zona de San Sebastián. A ningún paceño o paceña le pareció extraño ver a un hombre de más de 1,80 metros de estatura, ojos claros y sonrisa franca, paseando y mirando con curiosidad las artesanías, porque a diario se ve el recorrido de turistas que llegan de todo el mundo.
Pero no faltaron algunos curiosos que reconocieron a Landau subiendo con desenfado la calle Sagárnaga y adentrándose en la Linares, viendo con ojos bien abiertos y sorprendidos los sullus de llamas (fetos de auquénidos disecados) que colgaban como preciadas medallas en los puestos de las tradicionales chifleras (vendedoras) del mercado de las brujas, tal como se ve en una de las fotos que posteó en su cuenta de X.
Sus publicaciones mostrando los atractivos turísticos de La Paz tienen más de 20 mil visualizaciones, cientos de ‘me gusta’ y decenas de compartidas.
Pero Landau no solo paseó por la Linares, también llegó hasta la calle Illampu, donde se tomó selfies con las personas que pasaban por el lugar; visitó la joyería Deysi, que está en la calle Sagárnaga; paseó en las cabinas de la línea celeste de Mi Teleférico; se deleitó con una demostración de la danza de la Diablada y, el domingo, tras los actos oficiales del sábado, degustó la salteña como un experto, sin derramar una gota de la jugosa empanada de carne y especias, y sin mancharse las manos ni la ropa.
“Qué cosa más rica, ¿eh? Cuando uno se encuentra en La Paz, Bolivia, tiene que probar la salteña. Es primera vez en mi vida que estoy acá, primera vez que estoy probando una salteña. Ya veo que es una delicia”, dijo entre bocado y bocado el funcionario estadounidense en un español perfecto.
Los pocos días que el embajador Landau permaneció en La Paz, además de sus actividades oficiales junto a la Embajada de Estados Unidos, la Cancillería y la Cámara Americana de Comercio – AmCham Bolivia –, los utilizó también para conocer una parte de los atractivos paceños. Lo hizo, incluso desde el aire, antes de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de El Alto, porque desde el avión tomó fotos de las imponentes montañas que circundan la sede de Gobierno y concluyó que la ciudad del Illimani tiene “enormes oportunidades turísticas”.
La promoción turística que realizó el diplomático estadounidense fue aplaudida por la población a través de las redes sociales y despertó la curiosidad de personas de distintas partes del mundo.
La apuesta del gobierno
Y es que una de las grandes apuestas del gobierno del presidente Rodrigo Paz es impulsar la industria sin chimenea como es el turismo. Es por eso que creó un “ministerio sin cartera”, y designó a la exdelegada de la alianza Unidad, Cintia Martha Yáñez Eid, como responsable de Turismo y Deportes.
Tras ser posesionada en el cargo, la autoridad afirmó que el turismo en Bolivia, en coordinación con el sector privado productivo y las comunidades con gran potencial turístico, puede convertirse en un sector muy importante para atraer dólares para el país.
“El turismo va a traer recursos, va a traer dólares que es lo que necesitamos en este momento”, dijo Yáñez.
Según el presidente de la Cámara Nacional de Turismo, Luis Ampuero, el flujo turístico de este año en Bolivia será menos de un millón de visitantes, y se prevé que el movimiento económico que se generará hasta fin de año estará también por debajo de los mil millones de dólares.
“Debemos duplicar esa cifra en el lapso de un año. Ese es el reto del gobierno y de la nueva ministra, desafío que nosotros también queremos asumir”, dijo el empresario Ampuero.
Chile alborota la nostalgia
En el caso del presidente Boric, pasó algo similar. De los cinco mandatarios que llegaron a la posesión de Paz, el presidente chileno rompió el protocolo y apenas arribó a La Paz, llamó la atención porque, él y su comitiva se instalaron en el hostal Naira que está en la calle Sagárnaga.
¿Y por qué no eligió un hotel de cinco estrellas, o por qué no buscó alojamiento en la residencia del Consulado chileno? La respuesta tiene un nombre: Violeta Parra.
Boric llegó y alborotó la nostalgia de su país porque en ese lugar, hace más de 50 años, la cantautora chilena Violeta Parra (1917–1967), una de las más destacadas artistas de América Latina, frecuentaba el lugar, que era una de las primeras peñas folclóricas de La Paz.
Al final de su estadía, Boric dejó en el ahora hostal Naira una plaqueta como un homenaje de su país a Parra, en agradecimiento a Bolivia, y destacó la influencia de la artista en el pueblo chileno.
“Violeta es fundante, recorrió todo el campo chileno donde la gente no sabía leer ni escribir, pero sabía cantar, y por lo tanto, el arte de Violeta es realmente el arte del pueblo de Chile”, dijo Boric en una charla que tuvo con los propietarios del lugar.
La vida de Violeta en Bolivia se teje con hilos de leyenda, realidad, música y poesía. Se conoce —por artistas como Ernesto Cavour (1940–2022)— que una de sus obras más emblemáticas y considerada como ‘un himno’ la compuso en La Paz, justamente en la peña Naira: el tema “Gracias a la vida”, una inspiración que surgió de su idilio con el antropólogo francés Gilbert Favre, a quien le decían “el gringo” y quien era parte de Los Jairas.
Boric es popular en La Paz
La estadía de Boric en el hostal Naira fue solo una parte de su travesía. Apenas llegó a La Paz, el viernes 7 de noviembre, el mandatario chileno se fue a pasear por las calles del centro paceño y llegó hasta la tradicional librería Yachayhuasi que está en un pasaje cercano al Monoblock de la UMSA.
Para los trabajadores de la librería fue una sorpresa la llegada del mandatario chileno, quien permaneció más de una hora escogiendo libros de política, filosofía y literatura, contó una de las vendedoras del lugar.
Más temprano, Boric también visitó la calle de las brujas, paseó por las calles Sagárnaga e Illampu, entre otras, donde algunas personas lo reconocieron y se acercaron para saludarlo.
Boric interactuó con la gente, recibió obsequios de los paceños y, sonriente, saludando a todos con un apretón de manos, se tomó fotografías con ellos.
Tras el acto de posesión del presidente Paz y antes de volver a su país, se conoce que Boric llegó hasta una chicharronería y fricasería paceña muy famosa y tradicional, donde saboreó un fricasé, uno de los platillos bandera de los paceños. “Me voy con ganas de seguir trabajando por la hermandad de nuestros pueblos”, dijo Boric al despedirse de La Paz y sus encantos.
Desde Alemania
Otras personalidades internacionales que llegaron por primera vez a La Paz también expresaron su admiración por el encanto de la ciudad, que se esconde entre las montañas y que tiene como celoso guardián un imponente nevado: el Illimani.
Tal es el caso del expresidente y representante del gobierno de Alemania, Christopher Wulff, quien llegó por primera vez a Bolivia. Dijo que se va “impresionado” y que le hubiera gustado quedarse más tiempo para conocer los atractivos turísticos del país