Considerado un hombre clave en el esquema de gobierno. El ministro Lupo Considera que hubo cambios necesarios y urgentes, y apuesta por un pacto para aplicar reformas profundas en el país.
¿Cuál es la evaluación y cuáles son los parámetros concretos con que están midiendo el éxito o no de estos primeros días?
A ver, yo creo que hay cosas innegables y muy importantes. Lo primero es el cambio. Yo creo que si una palabra define en este momento lo que ha ocurrido en Bolivia en estos poco más de tres meses es el cambio.
Hay un cambio fundamental que no es un cambio de gobierno; es un cambio de época, es un cambio de era, es un cambio de ciclo, es un cambio de modelo económico, y creo que eso la gente lo ha entendido. Si hay un protagonista de este cambio es la gente. La gente que ha decidido claramente apoyar las medidas difíciles que ha tomado el Gobierno como única alternativa para estabilizar la economía y darle viabilidad a Bolivia..
¿Cuál era esa medida?
Era la quita de los subsidios. Algo con lo que ningún gobierno quisiera empezar una gestión con una medida de esta naturaleza, que es dura, que es difícil y que normalmente fracasa en todas partes.
¿Esa fue la decisión más difícil que les ha tocado tomar?
Sin ninguna duda. Es la más difícil, es la más riesgosa, pero al mismo tiempo es la más importante. Y yo aquí doy el mérito a la gente. La gente, con mucha madurez, con mucha claridad y lucidez, entendió que la viabilidad de Bolivia pasaba por este cambio.
Ahora, la quita del subsidio también la gente la interpretó claramente, con muchísima madurez, en términos de que era un instrumento de saqueo de Bolivia. Solo un grupo de contrabandistas, mafias organizadas, corrupción, etcétera, se beneficiaban de esto, mientras que el pueblo estaba absolutamente sometido a las colas, a la escasez y a las dificultades para trabajar por la falta de combustibles. Entonces, esa ha sido la medida más importante y es la piedra angular de la estabilidad.
¿Qué es lo que tiene pendiente? ¿Cuáles son los compromisos que se asumieron al inicio del periodo y que no se han podido cumplir hasta el momento?
Uno de los que sí estamos trabajando, y que es tal vez uno de los más importantes, es lo que el presidente, desde el comienzo, llamó Estado tranca. Y yo particularmente le puedo dar fe de esto: que el Ministerio de la Presidencia estaba convertido en una gran alcaldía prebendal, pero era exactamente la expresión de la tranca; era un inmenso rompemuelles que no permitía que los procesos fluyan y, además, una venda enorme en los ojos que permitía la corrupción.
Este ministerio debió haber sido siempre el articulador de los procesos políticos, económicos, sociales y regionales, como un centro estratégico para apoyar la gestión del Gobierno en su conjunto y el mandato del presidente.
Hemos iniciado un proceso de transformación digital, que lo hemos llamado Centro de Gobierno, que es un tablero de control del presidente, en el cual las decisiones estratégicas y las promesas presidenciales se traducen en medidas concretas, medibles; acciones totalmente concretas, cuantificables y monitoreables.
¿De qué manera afecta, por un lado, el tema del combustible de mala calidad y, por otro lado, las denuncias de compra con supuesto sobreprecio, a la imagen y a la credibilidad del Gobierno?
Claro, definitivamente afecta, porque ha habido un problema, y eso no podemos negar que el problema ha existido. Este problema ha llevado a que se consuma una gasolina de mala calidad. Está en proceso de investigación, y Yacimientos es el único que puede dar la información correcta y técnicamente precisa del proceso de investigación: si la gasolina fue certificada en calidad, si fue un proceso en la mezcla donde se produjo el error técnico. Pero naturalmente que afecta.
El Presidente ha instruido una investigación a fondo, dar con los responsables y sancionarlos con todo el peso de la ley.
¿Cuáles son las principales preocupaciones para el Gobierno en los próximos seis meses?
Estos seis meses yo creo que son fundamentales para el desarrollo de lo que viene en Bolivia, y tienen que estar claramente definidos por acuerdos políticos de muy alto nivel para poder dar pasos importantes que la gente está esperando. Sin estabilidad no habría nada, pero sobre la estabilidad tenemos que construir la recuperación y el crecimiento. Es la única manera de generar empleo, mayores exportaciones, mayor progreso y bienestar.
Tenemos fe y esperanza un pacto para cambiar el país.