Las nuevas revelaciones de la Policía, señalan que el hombre victimado con 25 disparos de arma de fuego en la localidad de Entre Ríos, del Trópico de Cochabamba, estaba procesado por tráfico de armas de guerra, pero andaba libre favorecido por un fallo emitido por la justicia.
Rubén López Quiroz, de 36 años, fue eliminado por sicarios este 2 de febrero cuando se encontraba en el camino a Valle Sajta, en el Trópico cochabambino. Tras interceptarlo en un vehículo, tres sujetos armados abrieron fuego hasta quitarle la vida para luego escapar con rumbo desconocido.
Este hecho se suma a una ola de violencia extrema que se viene registrando en el Chapare y que la Policía atribuye a típicos ajustes de cuentas por las mafias del narcotráfico.
La muerte de Rubén López Quiroz fue reportada inicialmente a la Policía por comunarios, que solo dieron la alerta y se negaron a dar otros detalles por temor a represalias por parte de gente peligrosa en esa comunidad.
Agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) procedieron al levantamiento legal del cadáver del hombre y verificaron que presentaba al menos 25 heridas en el cuerpo, por arma de fuego.
Las pesquisas se intensificaron ayer y detectaron que la víctima tenía antecedentes penales. El 22 de abril de 2023 Rubén López fue capturado en una persecución policial en la localidad de Entre Ríos en la que participaron agentes de la Felcc y de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn).
La Policía reportó que en esa oportunidad, en la huida, se produjo una colisión de tres motorizados que circulaban raudamente. De una vagoneta de alta gama salieron cuatro sujetos tratando de internarse en el monte. Todos quedaron atrapados por las fuerzas policiales y el cabecilla era López Quiroz, que fue detenido junto a tres sujetos. En su poder se encontraron armas de guerra de uso militar-policial, que de acuerdo a informes eran usadas para secuestros y crímenes por ajustes de cuentas.
Rubén López estaba en posesión de un arma de fuego, tipo fusil, cal. 5.56 milímetros. En el vehículo también se incautaron dos pistolas calibre 9 milímetros, dos fusiles ametralladoras calibre 7.62, además de otras armas de alto calibre. En las pesquisas la Policía estableció que su hermano Moisés López, también fue asesinado en 2024, en Entre Ríos, cuando circulaba en su vehículo. Ambos hermanos habían sido aprehendidos en 2023, junto a otros sujetos, portando armas de guerra, pero salieron libres con medidas sustitutivas.
Colombiano y armas de guerra
A mediados de diciembre de 2025, la Felcn, también en una persecución con disparos de arma de fuego, en la comunidad de San Miguelito de Chimoré, capturó a un colombiano en poder de armamento de guerra, entre ellas una con mira telescópica de alto alcance y con gran cantidad de municiones. Los traficantes tendieron una emboscada a los policías y un teniente murió ahogado.
Las pesquisas señalan que las armas eran para la comisión de secuestros y crímenes por ajustes del narcotráfico.
La Felcn en sus informes señala que las organizaciones criminales que operan en esa zona de Chapare tienen como centro el narcotráfico que trae secuestros, extorsiones y al fin la muerte por deudas con el narco.
El secuestro de una mujer
Los secuestros en la zona del trópico que preocupan a las autoridades se extienden en otros lugares. Hace cuatro días una mujer fue secuestrada en Yapacaní, pero luego sus captores la dejaron en libertad tras el pago de 30 mil dólares por el rescate.
La mujer fue secuestrada el domingo pasado por desconocidos en un vehículo, hecho que causó incertidumbre entre sus familiares.
Ayer la mujer fue abandonada en el sector de Campo Víbora, cerca de Yapacaní, donde fue auxiliada sana y salva por sus familiares y la Policía. Su familia confirmó que hubo un pago de 30 mil dólares por su liberación.
La Policía atribuyó el secuestro a cuentas pendientes por narcotráfico, pero destacó que la víctima sufrió daños.
El fiscal general Róger Mariaca, aseguró que la víctima la semana pasada había sido denunciada por presuntos vínculos con el narcotráfico. Dijo que en este sentido la víctima resiste a dos investigaciones, una como víctima y otra como denunciada por narcotráfico.
“Es investigada como víctima (por el secuestro) y como denunciada, por supuesta legitimación de ganancias ilícitas, en la cual mencionan que ella pertenecería a una organización criminal dedicada al tráfico de sustancias controladas, ella y otras personas más”, aseguró Mariaca.
La autoridad agregó que en este caso queda claro que se pagó una recompensa por 30 mil dólares vinculada al narcotráfico, pero que lo importante es que no hubo muerte, pero el hecho causó conmoción en la sociedad.