El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, negó que que la renuncia de Margot Ayala como directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), haya sido objeto de presiones por parte del Ejecutivo o de sectores del transporte y pidió esperar los informes oficiales de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) para conocer el alcance de los hechos.
“De ninguna manera hubo presiones. Hay que esperar las explicaciones que dé ella y los informes oficiales. Cada paso va a ser informado con transparencia al pueblo de Bolivia”, afirmó Lupo ante los periodistas. El ministro insistió en que cualquier pronunciamiento del Gobierno se realizará una vez que YPFB concluya sus reportes técnicos y jurídicos sobre la calidad del combustible y los contratos observados, dos casos pudieron gatillar la renuncia de Ayala.
Consultado sobre versiones de posibles presiones de choferes y sobre denuncias penales que involucran a la estatal petrolera, Lupo evitó adelantar criterios y recalcó que “la información oficial del Estado” se conocerá cuando estén disponibles todos los informes correspondientes. “YPFB va a ser absolutamente claro y transparente con el pueblo de Bolivia”, sostuvo.
La renuncia
La salida de Ayala se produjo tras una conferencia de prensa en la que defendió su gestión, denunció presiones internas y aseguró que deja una ANH “ordenada, transparente y encaminada a combatir la corrupción”. Visiblemente afectada, la exdirectora explicó que la normativa vigente limita las atribuciones del ente regulador en materia de control de calidad de combustibles.
De acuerdo con el Decreto Supremo 4718 de 2022, la ANH solo está facultada para realizar análisis básicos mediante laboratorios móviles, mientras que el análisis completo corresponde al operador del sistema, en este caso YPFB, que además debe asumir los costos. “La legislación es clara y establece qué tareas son responsabilidad del regulador y cuáles del operador”, afirmó Ayala.
Detalló que la ANH remitió muestras de combustible recolectadas en plantas y estaciones de servicio a laboratorios de YPFB Refinación y que, en paralelo, se activaron procesos de contratación para enviar parte de las muestras a laboratorios certificados en países vecinos. Añadió que un especialista desplazado a Paraguay ya presentó un informe inicial y que se realiza un seguimiento a toda la cadena de hidrocarburos.
Según Ayala, los primeros resultados evidenciaron combustible fuera de parámetros, particularmente por contenido de goma, lo que derivó en el precintado de un tanque de almacenamiento de gasolina base de YPFB Logística, además de ductos y estaciones de servicio donde se detectaron las mismas irregularidades. Anunció que, una vez cumplidos los procedimientos establecidos por norma, la ANH remitirá las sanciones que correspondan.
Denuncias internas
La exdirectora también reconoció limitaciones estructurales heredadas en la ANH, como presupuestos reducidos, equipamiento básico y falta de personal especializado. Reveló que en la anterior gestión se proyectaron apenas Bs 4.000 para exámenes de calidad de combustibles y sostuvo que la institución arrastraba deficiencias normativas, procedimentales y hechos de corrupción.
“Desde el primer día emprendimos el trabajo de ordenar esta institución, cambiando personal antiguo por técnicos capacitados y gente honesta, y descubriendo hechos de corrupción que hoy están en instancias de transparencia”, afirmó. Según su versión, estas acciones afectaron intereses de “una gran red de corrupción”, lo que derivó en ataques sistemáticos contra su gestión.
En la parte final de su intervención, Ayala explicó que decidió renunciar ante un escenario de desgaste institucional y conflictos internos. “Lo hago sin resentimientos y con la tranquilidad de haber cumplido con mi deber”, sostuvo, al agradecer la confianza del presidente y del ministro del área. Negó militancia política y vínculos con irregularidades, y afirmó que su “lealtad fue siempre con Bolivia y con su gente”.