Se produjo la primera baja en el Gobierno de Rodrigo Paz. Este miércoles, Margot Ayala renunció al cargo de directora ejecutiva de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) en medio del escándalo por la mala calidad de la gasolina, tras ofrecer una extensa conferencia en la que defendió su gestión, denunció presiones internas y aseguró que deja una institución ordenada, transparente y encaminada a combatir la corrupción.
Visiblemente conmocionada, Ayala inició su intervención aclarando las atribuciones del ente regulador y deslindando responsabilidades sobre los controles de calidad de los combustibles. Explicó que, de acuerdo con el Decreto Supremo 4718 de 2022, la ANH solo está facultada para realizar análisis básicos mediante laboratorios móviles, mientras que el análisis completo corresponde al operador, en este caso YPFB, que debe asumir los costos.
“La legislación es clara y establece qué tareas son responsabilidad del regulador y cuáles del operador”, afirmó, al cuestionar críticas que —dijo— desconocen el marco normativo vigente.
Detalló que la ANH remitió muestras recolectadas en plantas y estaciones de servicio al laboratorio de YPFB Refinación y que, en paralelo, inició procesos de contratación para enviar parte de las muestras a laboratorios certificados en países vecinos. Añadió que un especialista desplazado a Paraguay ya presentó un informe inicial y que se realiza un seguimiento exhaustivo a toda la cadena de hidrocarburos.
Ayala señaló que los primeros resultados evidenciaron combustible fuera de parámetros, específicamente por contenido de goma, lo que derivó en el precintado de un tanque de almacenamiento de gasolina base de YPFB Logística, además de ductos y estaciones de servicio donde se detectaron las mismas irregularidades.
“La ANH va a remitir las sanciones que correspondan cuando se cumpla todo el procedimiento establecido por la normativa”, sostuvo, al asegurar que los controles continuarán en plantas y estaciones de servicio para garantizar combustibles que cumplan los estándares.
Limitaciones y denuncias internas
La ahora exdirectora también reconoció severas limitaciones heredadas, como presupuestos reducidos, equipamiento básico y falta de personal especializado. Reveló que en la anterior gestión solo se proyectaron Bs 4.000 para exámenes de calidad de combustibles y afirmó que el sistema arrastraba deficiencias normativas, procedimentales y hechos de corrupción.
“Desde el primer día emprendimos el trabajo de ordenar esta institución, cambiando personal antiguo por técnicos capacitados y gente honesta, y descubriendo hechos de corrupción que hoy están en instancias de transparencia”, indicó.
Ayala aseguró que este proceso afectó intereses de “una gran red de corrupción”, lo que —según dijo— derivó en ataques sistemáticos en su contra, incluso con la articulación de algunos periodistas y voceros para desprestigiar su gestión y su imagen personal.
La renuncia
En la parte final de su mensaje, Ayala explicó que, ante un contexto de conflictos internos y desgaste institucional, decidió dar un paso al costado para preservar su integridad profesional y personal. “Hoy he decidido renunciar a mi cargo como directora ejecutiva de la ANH. Lo hago sin resentimientos y con la tranquilidad de haber cumplido con mi deber”, afirmó.
Agradeció la confianza del presidente y del ministro del área, reivindicó su trayectoria técnica en el Estado y negó haber tenido militancia política o vínculos con irregularidades. “Mi lealtad fue siempre con Bolivia y con su gente”, remarcó.
Antes de retirarse, dejó un mensaje final: “Me voy con la cabeza en alto y con la satisfacción de haber cumplido mi trabajo. Les dejo una ANH limpia, transparente y lista para trabajar por su país”.