En Bolivia, Ignacio Salazar ganaba $us 2 mil el año 2021, justo cuando se le presentó la oportunidad de pilotar fuera y la tomó. Actualmente trabaja en United Airlines, en EEUU, con base en la ciudad de Orlando, y asegura que se puede ganar hasta tres veces más, todo depende de si elije volar más o menos, porque incluso, se puede dar ese lujo.
Dejando el tema salarial de lado, Ignacio asegura que no siempre pesa únicamente el factor laboral, porque “a veces uno se mueve por la calidad de vida que le ofrecen. Yo tengo 12 a 18 días libres al mes, versus los 8 que dan en Bolivia”, cuenta a tiempo de empezar un listado de beneficios que hace irresistible optar por trabajar en el exterior.
Un excelente seguro de salud para él, su esposa y su hijo, un plan de retiro al que aporta tanto él como la empresa, y pasajes ilimitados, son parte de la calidad de vida de la que goza ahora. Extraña Bolivia, pero su país no puede igualarle las condiciones.
El año 2024 se fueron del país 26 pilotos para trabajar en aerolíneas extranjeras y el año anterior a ese, 28, reveló el gerente de Boliviana de Aviación (BoA), Mario Borda. Lanzó los números sin vueltas y dijo que es una realidad que estamos viviendo, “es una situación que determina el mercado de la oferta y la demanda. Nosotros podemos pagar un salario que está regulado y que es, como máximo, de Bs 25.000”, justificó el gerente, confesando que es natural que cualquier profesional desee tener una mejor condición para el futuro y que se vaya.
Borda reconoció en entrevista con el canal estatal, que “Bolivia está exportando sus mejores recursos en pilotos y que estos, al ver que les ofrecen mejores trabajos y mejor paga, se van”.
Las aerolíneas que más los tientan han sido Qatar Airways, Emirates y Copa Airlines, donde hay pilotos con acento boliviano. Uno de ellos es Rodrigo Milan, capitán que tiene su base de operaciones en Ciudad de Panamá, desde donde vuela a todo Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica. Con él también hablamos, y nos corroboró que las aerolíneas internacionales ofrecen beneficios más competitivos que Bolivia.
Mientras que Luis Fernando Ponce, desde Kenia, considera que la falta de seguridad laboral que ofrece el país y la crisis económica son las principales razones para que los profesionales estén mirando más hacia el exterior: "No se les puede pagar más por la realidad que se está viviendo, mientras que los salarios afuera son mejores, especialmente en Medio Oriente, Asia y África. Volar fuera significa una entrada económica importante y una capacidad de ahorro para el futuro".
Esta fuga de pilotos significa no solo que se va el talento humano, sino que también se ha perdido la inversión de la aerolínea que capacita a su personal cada 6 meses, gastando en pasajes, viáticos y estadía de los pilotos que deben salir fuera del país para su preparación y actualización en simuladores de vuelo.
Si bien desde 2017, BoA tiene su propio simulador de vuelo en Cochabamba, traído desde Alemania, según se dio a conocer a la prensa, todavía se mantienen algunas capacitaciones en el exterior.
“No podemos tener un tope salarial y seguir perdiendo gente”
Después de que Borda dio a conocer este escenario en la televisión estatal y se desencadenara corriente de opinión a favor y en contra de la estatal de aviación (un senador de oposición, Miguel Roca, insistió en que BoA está en iliquidez y que prefiere dejar ir a los pilotos más experimentados porque no tiene dinero para pagarles), EL DEBER solicitó por el conducto regular una entrevista, especialmente para tomar conocimiento sobre el plan de la aerolínea para rediseñar cambios operativos destinados a frenar la fuga de pilotos, pero nuestro requerimiento no fue atendido.
Pero tomamos las palabras de Borda vertidas al canal estatal y a radio Panamericana, donde este consideró que se debe replantear el tema de los salarios para detener la fuga: “No podemos tener un tope salarial perdiendo gente”.
En sus palabras, a ley del trabajo establece que el pago a los trabajadores debe ser en la jurisdicción y la competencia que tiene Bolivia, pero observa que cuando los oficios se desarrollan en el exterior, como los pilotos que vuelan a otras latitudes fuera del país, se debe pagar mejor: “No le podemos pagar en bolivianos a un piloto que vuela a Madrid y que el 80% de la operación se hace en Madrid. Él no va a ir a comer y pagar en bolivianos, va a tener que pagar con euros”.
En ese sentido, adelantó que está trabajando en una propuesta, dentro del marco de la legislación laboral, que evite que se vayan “nuestros pilotos”.
El gerente hizo notar además que la carrera de piloto es especializada, diferente a otras, es decir, tiene una serie de categorías y requerimientos, por lo que se toma unos cuatro años ascender a piloto.
“BoA, en este momento, tiene 50 pilotos en entrenamiento. Esos pilotos que han comenzado en el mes de marzo van a estar listos para volar al mando en cuatro años más”, precisó a Panamericana.
Y antes de eso, ya había dicho que se invierte alrededor de $us 400.000 por cada piloto durante su entrenamiento, por lo que subrayó que si se va un piloto tienen que volver a entrenar a otro, pero reconoció que los que capacitan no son suficientes como para cumplir la demanda por el tiempo que se tarda en formar a cada uno.
“No tiene sentido perder a gente así. Se van instructores, se va gente que habla inglés y se van a las mejores líneas aéreas del mundo”, remató a tiempo de complementar que no solo se van pilotos, sino también algunos técnicos aeronáuticos que son requeridos, dado que BoA vuela en Airbus A330, que son los aviones en los que vuela el mundo, por lo tanto, los técnicos de BoA “tienen trabajo en todos lados del mundo”.
Así quedó claro que para retenerlos se debe mejorar sus sueldos, de lo contrario se van a ir.
“Por lo bajo, el salario es el doble”
Rodrigo Milan vuela desde 2012 y reside en Panamá desde hace tres años porque empezó a volar con Copa Airlines. Reconoció que las aerolíneas internacionales ofrecen beneficios más competitivos, desde mejores salarios y pasajes muy baratos para el piloto y toda la familia, y no solo en la red de destinos en que opera Copa, sino en todas las demás aerolíneas que forman parte de Star Alliance.
“Otro beneficio importante es el itinerario, que, como pueden imaginarse, constantemente está variando, nunca es igual, por lo que es muy difícil para los pilotos planificar las actividades diarias, pero aerolíneas como la mía, para darnos mejor estilo de vida, nos entregan el itinerario con un mes de anticipación. Yo, en este momento, ya sé qué hago todo mayo y en siete días más sabré que haré todo junio, así me podré organizar muy bien con mis pendientes”, explicó, revelando que en Bolivia el itinerario se da apenas con 15 días de anticipación.
Y no solo eso, Rodrigo también puede escoger qué días quiere trabajar y cuáles se tomará libre: “hago mi solicitud y selecciono qué vuelos deseo hacer y qué días estar libre, cosa que tampoco tenemos en Bolivia, donde no hay un sistema automatizado para hacer aquello”.
¿Y el salario?, Rodrigo responde que por lo bajo, el salario es el doble, y en algunos casos el triple, entonces, cuando aparece la oportunidad de volar con empresas del exterior, no hay mucho qué pensar.
Menciona que hay algunas aerolíneas se pagan los estudios de los hijos de los pilotos, algunas incluso hasta los 21 años.
Por todo eso él, desde un principio, tenía proyectado hacer carrera e irse a trabajar al exterior.
Y en cuanto a lo económico, Rodrigo casi puede asegurar que no hay pilotos extranjeros trabajando en Bolivia, porque un salario en estándares internacionales ronda $us 8 mil a $us 10 mil y es muy difícil que alguien venga a nuestro país por menos.
“Hay colegas bolivianos volando en África y eso están ganando”, contó diciendo que no hay cómo competir con eso.
Por su parte, reconoció sentirse realizado como profesional, y que en gran parte se lo debe a la formación que recibió en Bolivia. ”Tenemos un excelente talento humano, tenemos mucho potencial”.
Actualmente vuela por EEUU de costa a costa, Canadá, México, Centroamérica y todo Sudamérica. Viene seguido a Bolivia, esta semana estará en Santa Cruz y se quedará 2 días.
Asegura que si en Bolivia pudieran igualar las condiciones que se brindan en el exterior, es seguro que volvería: “¿a quién no le gustaría estar en su casa, su país y con toda la familia y amigos?”, reconoce con nostalgia.
Cómo se hace carrera para piloto
En Bolivia hay escuelas de aviación en Santa Cruz, Cochabamba y Trinidad. Los años de estudio dependen de la capacidad de pago del estudiante.
En el caso de Ignacio, contó que gastó $us 38 mil, pero que vale la pena cada centavo, pues las retribuciones vienen después.
Una vez se sale de la escuela no se puede ir a trabajar a una aerolínea, porque hay requisitos. Para ascender a capitán, antes se tiene que tener experiencia como primer oficial.
“Cuando yo quise unirme a Boliviana de Aviación se pedía mil horas de vuelo, entonces, fui a buscarlas a una aerolínea regional. Una vez en una aerolínea, uno entra como primer oficial y es ahí donde la empresa lo forma a uno, y como parte de la regulación internacional, se debe hacer simulador cada 6 meses. Este simulador evalúa procedimientos normales, emergencias, etc.”, explica Rodrigo, subrayando que todo esto es indispensable para que la habilitación como piloto se mantenga activa, “sin eso no puedes volar”.
Y la aerolínea invierte en ese simulador para sus pilotos, algunas veces las compañías no lo tienen en su país y los tienen que enviar a otras partes del mundo para su entrenamiento. Aquí es cuando cobra sentido la afirmación del gerente de BoA que dijo que se invierte alrededor de $us 400.000 por cada piloto durante su entrenamiento. Si bien la estatal tiene su propio simulador, la adquisición de este tuvo un costo, además debe mantenerse el equipo, sin mencionar que todavía hay casos en que los pilotos deben salir a hacer esas actualizaciones al exterior.
Rodrigo explica que después de 3 o 4 años, y a veces incluso hasta 7 u 8, los primeros oficiales recién tienen la posibilidad de intentar un ascenso a capitán. “Luego de todas las pruebas hay que hacer exámenes psicológicos, horas de vuelo, entrevistas, pruebas teóricas, simulador... Una vez se concluye, recién asciendes a capitán”.
En todo este tiempo ha habido una inversión de la compañía, es un gasto que se invierte en los pilotos.
“Yo me fui por la calidad de vida que ofrecen en el exterior”
La base de Ignacio Salazar está en Orlando, Florida. Fue uno de los primeros en renunciar a BoA para irse, en 2021. Cubre los destinos de EEUU, Canadá, México, Centroamérica y el Caribe.
Se formó como piloto privado en Aviator Academy, en Santa Cruz, y como piloto comercial lo hizo en Epic Fly Academy, en La Florida, EEUU.
Siempre tuvo el anhelo de crecer profesionalmente y cuando tuvo la oportunidad de irse la tomó.
Es piloto desde 2018 y hace dos que está en United Airlines, se fue con su esposa y hace un año tuvieron a su primer hijo. Reconoce que las diferencias en cuanto a las ventajas son abismales.
“Dejando el tema salarial de lado, yo me decidí por la calidad de vida que ofrecen en el exterior, como, por ejemplo, tener 12 a 18 días libres al mes, cuando en Bolivia solo se dan 8”.
Lo primero que le impactó estando fuera es que “siempre ponen por delante el cuidar al piloto. En Bolivia se vuela de 6 a 8 tramos al día, con rutas muy cortas, donde la fatiga se siente mucho más. En cambio, en EEUU se hace 1 a 2 rutas de dos horas y media, cuidando que uno no se fatigue”.
Reconoce que fue un sacrificio dejar el país y ciertas comodidades, “pero al final se compensa con lo que vivimos afuera”. Hasta ahora no ha escuchado a alguno de sus colegas que diga que se arrepiente de haberse ido. “Al final uno ve los beneficios y vale la pena”, remató.
Entre los beneficios que pondera menciona el seguro de salud para él y su familia, además de un plan de retiro al cual aporta un porcentaje y la empresa otro tanto, a parte del salario que recibe. En Bolivia ganaba $us 2 mil y ahora, en EEUU, considera que se gana cuatro, hasta cinco veces más, sin mencionar que cada año sube el sueldo.
Además, tiene pasajes ilimitados sujetos a espacio, para su esposa, hijos y padres.
Viene a Bolivia con cierta frecuencia, intenta hacerlo una vez al año porque extraña la facilidad de reunirse con los amigos, cosa que no se vive en el exterior, donde es muy diferente el relacionamiento. También extraña de vez en cuando una salteña, dice entre risas.
"Volar fuera significa una entrada económica importante y una capacidad de ahorro para el futuro".
Luis Fernando Ponce se fue a finales de 1999, cuando el Lloyd Aéreo Boliviano fue privatizado. "La situación de la empresa se deterioró muchísimo, en pocas palabras la saquearon y aparecieron los problemas estructurales que influyeron en que decaiga drásticamente. Cuando vi que las cosas iban a ir muy mal, empecé a buscar trabajo afuera. Si no hubiera pasado el problema de la privatización no me hubiese ido nunca de Bolivia", confiesa desde su base de trabajo actual, Kenia.
Si bien su salida del país no corresponde a esta época y obedeció a otra coyuntura difícil, su vivencia es importante para corroborar que los salarios que se pagan a los pilotos en el exterior son incomparables en relación a los de Bolivia.
Ponce empezó con una empresa charter en los Emiratos Árabes, con salarios muy altos, luego voló con TransAfrik, una aerolínea bastante importante en África, en esa época hacía vuelos para las minas de diamantes en Angola, la Cruz Roja y las Naciones Unidas. "En Angola la guerra civil estaba en curso y era bastante delicada la operación para la seguridad del vuelo, pero la remuneración económica era muy grande", nos cuenta.
Haciendo un resumen, estuvo volando con Chanai India, Royal Jordanian Airlines, TransAfrik Angola y actualmente vuela en SafeAir Ltd Kenya.
Al igual que los otros dos testimonios que recabamos, el de Ponce también coincide en que las facilidades en el extranjero son muy importantes: "el 90% de las empresas que contratan extranjeros les ofrecen paquetes que incluyen la educación de los hijos, seguro médico, vivienda, transporte y pasajes. Es todo un paquete que afecta positivamente el salario del piloto", confiesa.
Eso sí, se sale afuera cumpliendo ciertos requisitos como tener buen nivel de inglés, una experiencia de 3.000 horas de vuelo como copiloto, y para los pilotos se pide más. La aptitud médica también se evalúa cada seis meses, pues por obvias razones los pilotos no pueden volar si no están en condiciones físicas óptimas.
Luis Fernando no está al tanto de los pormenores de la situación que enfrenta BoA con la fuga de pilotos, aunque tiene amigos en la empresa, incluyendo al gerente Mario Borda, a quien conoció cuando trabajaba en el Lloyd. Pero sí puede identificar a la falta de seguridad laboral que ofrece el país y a la crisis económica, como las principales razones para que los profesionales estén mirando más hacia el exterior: "No se les puede pagar más por la realidad que se está viviendo allá, mientras que los salarios afuera son mejores, especialmente en Medio Oriente, Asia y África. Volar fuera significa una entrada económica importante y una capacidad de ahorro para el futuro".
Su familia está viviendo actualmente en Bolivia, pero en sus anteriores trabajos los tuvo residiendo con él. Pero aprovecha que ahora sus rotaciones son más flexibles, pues tiene dos meses de vacaciones en el año, para venir más seguido a la que siempre consideró su casa: su natal Cochabamba. "Extraño Bolivia muchísimo, me encanta mi país, considero Cochabamba mi casa, ni qué decir sobre la comida, es algo que no tiene precio. Uno nuca se acostumbra a estar afuera", confesó.