Juan Felipe Carvajal Padilla es candidato a primer senador por Chuquisaca, en filas de Alianza Unidad. Padre de tres hijos, mecánico industrial de profesión y propietario de la embotelladora de agua Cajamarca. Fue diputado y también prefecto de su departamento.
¿Cómo se está desarrollando la campaña de la alianza Unidad en un contexto de alta polarización?
La campaña, en su primera etapa, se desarrolló de forma casi normal. Sin embargo, en esta última fase estamos enfrentando una guerra sucia despiadada, con ataques constantes hacia Samuel (Doria Medina). Estos provienen de nuestros rivales políticos, quienes están invirtiendo muchos recursos, tiempo e incluso creatividad en tratar de desprestigiar a Samuel, que lidera todas las encuestas a nivel nacional.
¿Esa guerra sucia podría influir en la decisión de los votantes en estos días finales?
Puede que influya en alguna medida, sobre todo en personas que se dejan llevar por campañas de desprestigio pagadas. Pero no creo que tenga un impacto decisivo. Nosotros confiamos en que el mensaje y las propuestas de Samuel han calado en la población.
¿La propuesta técnica para enfrentar la crisis económica es el eje central de la campaña de Unidad?
Sí, sin duda. He recorrido todo Chuquisaca y he visto realidades muy duras. En una comunidad llamada Pampas Punta, por ejemplo, el litro de aceite costaba 36 bolivianos. Eso afecta profundamente a las familias, porque los productos que ellos venden —como maíz, maní o papa— no han incrementado su valor al mismo ritmo. La propuesta técnica es fundamental para resolver estas distorsiones económicas.
Las encuestas anticipan una Asamblea con representación diversa. ¿Cómo se puede garantizar la gobernabilidad en ese escenario?
Lo positivo es que se avizora una renovación total. Difícilmente se reelegirá a muchos diputados o senadores. La Asamblea actual ha sido la peor en al menos dos décadas. Yo fui diputado antes, y había otro nivel en los debates y en la gestión. Ahora parece un ring, un circo, sin resultados concretos. Esta renovación debe traer nuevos aires y acuerdos por el país, no solo pactos políticos.
¿Cómo evitar una excesiva fragmentación en el nuevo Parlamento?
Espero que no haya más de cuatro fuerzas representativas, de centro y derecha. Las alianzas con mayor fuerza deben sentarse a dialogar. Se dice que los partidos quieren repartirse el poder, pero en realidad, en cualquier democracia, los parlamentos son espacios para llegar a acuerdos. Necesitamos retomar ese camino, pero pensando en el bien del país.
En cuanto a Chuquisaca, ¿cuáles son las principales demandas que se deben atender desde la Asamblea?
Son muchas. La más simbólica es la carretera Diagonal Jaime Mendoza, soñada hace casi un siglo, tras la Guerra del Chaco. Aún hay un tramo de 63 kilómetros sin concluir, hecho para la guerra, que une Tomina con Hernando Siles.
Además, Chuquisaca recibió más de 5.000 millones de dólares entre 2009 y la gestión pasada, vía coparticipación, IDH y regalías. Pero no se ven los resultados. Hay falencias graves en riego, saneamiento básico y agua potable, incluso en Sucre. ¿Dónde se fue ese dinero? Una parte, el 60%, se gastó en sueldos. Así es imposible avanzar.
¿Cuál es su posición respecto a la demanda por la capitalía plena?
Es una reivindicación histórica muy sentida por los sucrenses y chuquisaqueños. Sabemos que hoy es difícil plantearla en medio de la crisis actual, pero siempre exigiremos que se reconozca a Sucre como capital y que se respeten sus derechos, como el de albergar los poderes del Estado.
¿Ese traslado de poderes es posible o sigue siendo un anhelo?
No es solo un anhelo. Es algo factible. Ya se debatió en la Asamblea Constituyente de 2009, y hubo muertos por este tema. Las heridas siguen abiertas, pero se pueden sanar. Por ejemplo, cumpliendo la Constitución, que establece que los mandatarios deben jurar en la capital del Estado Plurinacional. Hoy Sucre tiene infraestructura adecuada para que la Asamblea sesione aquí.
¿Qué se puede hacer para frenar la migración del campo a la ciudad en Chuquisaca?
Hay que dar apoyo a los productores. Chuquisaca tiene diversidad de pisos ecológicos y gran potencial agrícola. Pero falta acceso a crédito, porque la propiedad individual se ha perdido: ahora todo es comunitario. Sin propiedad, no hay acceso a financiamiento.
Si se restablece ese derecho y se invierte en riego tecnificado, la producción puede duplicarse. Así la gente se quedará en su tierra. Hoy migran al oriente o al Chapare porque aquí solo pueden sembrar una vez al año. Hay que convertir esa producción en dos cosechas anuales.
¿Se respeta la propiedad privada en Chuquisaca? ¿Hay avasallamientos?
Aquí se respeta la propiedad. No hay avasallamientos como en el oriente. Tal vez en el Chaco hubo algunos casos, especialmente en zonas menonitas. Pero en general, la propiedad rural en Chuquisaca es pequeña —dos, tres, cinco hectáreas— y el derecho propietario se mantiene firme.