“Estamos a horas de que millones de bolivianos vayamos a votar”, decía al locutor de una radioemisora de la ciudad de La Paz, mientras, el taxista, Martín P., esperaba el cambio de la luz roja a verde para continuar su ruta. “Lo bueno es que tenemos elecciones, no han podido quitarnos ese derecho”, dijo con un suspiro de aliento, aquel taxista paceño.
En los últimos 20 años, desde 2005 a la fecha, en Bolivia se realizaron seis comicios nacionales, para elegir a presidente, vicepresidente, senadores y diputados, contando con la elección que se celebra esta jornada en todo el territorio nacional y en 22 países.
La primera elección fue el 18 de diciembre de 2005; la segunda se realizó el 6 de diciembre de 2009; la tercera elección fue el 12 de octubre de 2014, la cuarta el 20 de octubre de 2019, misma que fue anulada por denuncias e indicios de ‘fraude’, en medio de una convulsión social que terminó con la renuncia del entonces presidente Evo Morales y su rápida salida del país.
La quinta elección, se dio un año después, el 18 de octubre de 2020 y en noviembre de ese año comenzó la actual gestión de gobierno que está a punto de concluir. Y, con el proceso electoral que se celebra este domingo, Bolivia realiza su sexta elección general de las últimas dos décadas.
¿Y qué fue lo que sustentó estos procesos electorales democráticos?. La participación activa de la población en cada elección, y este hecho se refleja en el crecimiento que tuvo el padrón electoral en 20 años.
En la elección general de 2005 había 3.671.152 personas habilitadas para ir a votar. En la actualidad, el padrón electoral biométrico tiene 7.937.138 habilitados. Es decir, en 20 años hubo un incremento de 4.265.986 personas que en términos porcentuales representa un crecimiento del 116%.
La tensión es una constante
En más de una ocasión en los últimos meses se oyó decir a algunos vocales del TSE que están frente al proceso electoral más complejo de los últimos años. Esto, por las decenas de recursos judiciales, acciones populares y amparos constitucionales que presentaron contra las organizaciones políticas, contra los candidatos y los vocales, para que se suspendan las elecciones. Otro factor son las constantes amenazas de evistas y de organizaciones sociales para exigir la habilitación del expresidente Evo Morales y que sin este personaje no habría elecciones.
No obstante, los datos históricos muestran que cada elección general, desde hace 20 años, se realizó en medio de escenarios complejos, de conflictos sociales, de transiciones políticas y cambios estructurales.
La antesala de la elección de 2005 fue la ‘Guerra del agua’ (1999-2000) y ‘Guerra del gas’ (2003), la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada y dos presidencias transitorias: Carlos Mesa y Eduardo Rodríguez Veltzé, y la llegada de un nuevo modelo de Estado.
La elección de 2009 se hizo en medio de la urgencia de la transición de república al Estado Plurinacional con una Constitución que apenas se estaba estrenando. Esa elección también fue compleja porque además de elegir presidente, en cinco departamentos se consultaba a la gente si votaba por la autonomía de su departamento.
En la elección general de 2014, empezó a surgir el descontento y rechazo porque Evo Morales se repostuló a una tercera elección consecutiva hasta 2019.
Para varios actores políticos, la elección general de 2019 “fue el periodo más duro” de los procesos eleccionarios por toda la convulsión social que se generó tras las denuncias de “fraude electoral” que movilizó a todo el país.
“En el periodo de 2019 había una mayor presión social. Aquí en Potosí, a mí me consta que hubo fraude. A pesar que se presentaron las denuncias, el sistema judicial las anuló por el poder que tenía Evo Morales. Ese fue el periodo más duro. Hasta ahora existen policías y militares presos por defender a la población”, afirmó la senadora Daly Santa María a EL DEBER.
Tras la anulación de las elecciones de 2019, en medio de un gobierno de transición y bajo la constante amenaza de convulsión social, los nuevos vocales del TSE administraron las elecciones generales de 2020, proceso que además de las protestas de organizaciones sociales, se desarrolló en medio de la pandemia del coronavirus. Además, se suprimió la realización de las elecciones primarias.
Si bien las elecciones generales de este domingo, no están exentas de anuncios de rechazo, desconocimientos, recursos ante el TCP, hasta movilizaciones, tienen un denominador común con los cinco procesos pasados y es la presencia masiva de electores.
Desde el TSE resaltaron el compromiso de la ciudadanía que, según su cálculo, puede superar incluso el 90% de participación electoral. El comportamiento del boliviano destaca entre los países de Latinoamérica.
¿Cómo ven el rol del TSE?
Al hablar del trabajo de los vocales del TSE en el actual proceso electoral, los consultados por EL DEBER rememoran los procesos electorales pasados, en especial, el de 2019, que desencadenó en medio de cabildos y protestas sociales ante los indicios de ‘fraude electoral’, lo que ocasionó la nulidad de la elección.
“Las elecciones de 2019 han sido mucho más complejas que las actuales porque ahí han cometido fraude”, dijo el periodista Andrés Gómez quien ve el rol de los actuales vocales como “no meritoria” y que “responden a intereses del MAS” porque fueron elegidos en la Asamblea por la mayoría oficialista.
Gómez observa la postura de los vocales, por ejemplo, al no permitir la inscripción del expresidente Evo Morales, que aspiraba a ser candidato, ya que ello no implicada su automática habilitación, sino una validación del ente colegiado que debió mostrar su autoridad cumpliendo los requisitos y normas electorales.
“Si Evo se inscribía, los vocales tienen la última palabra como poder del Estado para inhabilitarlo. No han tenido el valor de asumir una decisión, no son personas idóneas. Cualquier ciudadano tiene derecho a registrarse como candidato, pero quien tiene que revisar si cumple los requisitos es el Tribunal Supremo Electoral, pero no lo han hecho, por cobardes”, disparó Gómez.
El especialista en autonomías, exdiputado y exviceministro, Fabián Yaksic, fue más duro con los vocales y dijo que “a pesar del árbitro que tenemos”, hay elecciones en Bolivia.
“Quien falló y empezó a complicar las cosas fue el propio Órgano Electoral, por las señales que ha dado, por ejemplo, estar subordinado al Tribunal Constitucional. Jamás ha mostrado personalidad. El Órgano Electoral es el único administrador electoral y no debió permitir la intromisión del TCP en las elecciones”, afirmó Yaksic.
Martín llegó a su destino, las puertas del TSE, que desde mayo tienen una fuerte custodia policial. “Ojalá que así cuiden nuestro voto”, dijo el taxista a modo de despedida.