El nuevo ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, asumió su despacho en el edificio de la Avenida Mariscal Santa Cruz, en pleno centro financiero de La Paz, y se encontró con una escena a la que calificó como una muestra extrema de “irresponsabilidad institucional”. Dijo que vio oficinas vacías, estantes sin un solo libro o archivo y ninguna documentación pendiente de la gestión saliente del MAS.
El exministro Marcelo Montenegro, quien ocupó el cargo durante los cinco años del gobierno de Luis Arce, no estuvo presente en el acto de recepción del despacho ni dejó registro físico de la transición.
Espinoza difundió un video en sus redes sociales donde recorre el despacho principal —el mismo que antes ocupó Arce cuando fue ministro por primera vez— y muestra escritorios y anaqueles completamente vacíos. El registro se volvió rápidamente viral.
“Hoy asumimos la conducción del Ministerio de Economía y nos encontramos con oficinas vacías, sin documentación ni respaldo alguno. Después de 20 años de gestión, no quedó nada. Este nivel de irresponsabilidad demuestra cómo se administró el país. No permitirán el boicot: sabemos qué hacer y cómo reconstruir”, escribió el ministro en su cuenta oficial.
Un despacho sin rastro de gestión
En el video, Espinoza abre gavetas, muestra anaqueles de madera y señala directamente el vacío institucional. No hay informes de gestión, no existen archivos físicos o digitales visibles, no hay documentos de transición, ni libros o registros históricos que respalden dos décadas de conducción económica del país.
La escena contrasta con la magnitud del Ministerio de Economía, institución encargada de ejecutar la política fiscal, presupuestaria y financiera de Bolivia. Para Espinoza, el hallazgo refleja una forma de administrar el Estado que carecía de transparencia y responsabilidades administrativas mínimas.
Un edificio con historia… pero sin historia adentro
El Ministerio de Economía funciona en un moderno edificio ubicado en la esquina Mariscal Santa Cruz y Loayza, a una cuadra de la avenida Camacho, zona que concentra las principales entidades financieras del país. El inmueble fue originalmente construido para albergar al Banco Boliviano Americano (BBA), una entidad que quebró en los años 90. Tras años en abandono, el Estado lo expropió y lo convirtió en sede de la cartera económica.
Espinoza no encontró ningún vestigio documental ni de aquella etapa histórica ni del periodo reciente bajo el MAS. El ministro aseguró que no permitirá el boicot institucional y anunció que su equipo iniciará un proceso de reconstrucción administrativa y técnica para restablecer orden, transparencia y sistemas de archivo adecuados. “Sabemos qué hacer y cómo reconstruir”, insistió.
La denuncia se suma a otros reportes iniciales de ministros del nuevo Gobierno que, durante la transición, advirtieron la falta de entrega de información por parte de autoridades salientes. La situación abre un nuevo capítulo en la evaluación del estado real en que el país es entregado al gobierno de Rodrigo Paz Pereira.
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