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Desafío tras el balotaje: una ALP dividida obligará a buscar pactos y consensos

Viernes, 12 de septiembre de 2025 a las 04:32

El PDC y Libre tendrán las bancadas más numerosas, pero necesitan sumar apoyos para proyectos claves. El éxito del próximo gobierno dependerá de una política de coaliciones y conciliación. Otras fuerzas serán importantes en votaciones cerradas.

El futuro presidente de Bolivia, que se definirá en el balotaje del próximo 19 de octubre entre Rodrigo Paz (PDC) y Jorge Tuto Quiroga (Libre), deberá enfrentar un escenario político marcado por la fragmentación parlamentaria. La nueva composición de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) anticipa que ningún frente podrá gobernar en solitario, lo que obligará a la búsqueda de alianzas y consensos para aprobar leyes.


De acuerdo con los datos oficiales del Tribunal Supremo Electoral (TSE), el Partido Demócrata Cristiano (PDC) será la primera fuerza legislativa, con 16 senadores, 17 diputados plurinominales, 30 uninominales y 2 de circunscripción especial, alcanzando un total de 65 parlamentarios.


La Alianza Libre, en cambio, que disputará la Presidencia en segunda vuelta, consolidó 12 senadores, 17 plurinominales, 20 uninominales y 2 especiales, sumando 51 legisladores, que lo convierten en el segundo bloque.


Más atrás se ubican la Alianza Unidad, con 33 parlamentarios; la Alianza Popular (AP), con 8 diputados; APB Súmate, con 6 representantes; y finalmente el MAS-IPSP, con apenas 2 diputados plurinominales, confirmando su caída a su peor resultado electoral desde su fundación.


En este contexto, el diputado José Carlos Gutiérrez explica que ningún partido o alianza dispone de la mayoría absoluta ni tampoco de dos tercios. En vista de los requisitos normativos, que piden mayoría absoluta para leyes simples y dos tercios para enmiendas parciales a la Constitución, el nuevo presidente deberá buscar las mayorías correspondientes en el Congreso.
Para tener mayoría absoluta en la Cámara de Diputados se necesita contar con 66 representantes de los 130 que la componen, y 87 para alcanzar los dos tercios.


En el caso de la Cámara Alta, Bolivia tiene 36 senadores (cuatro por cada departamento). Para obtener mayoría absoluta en el Senado se necesitan 19 senadores. Para lograr dos tercios, se requieren 24 senadores.


Y en caso de sesiones de Sala Plena -166 legisladores, entre diputados y senadores, asumiendo que asistan todos- para tener mayoría absoluta se precisan 84 parlamentarios, y para los dos tercios, 111.


En opinión de Gutiérrez, la “alianza natural” que debería darse en la ALP, sería entre el PDC y Libre, porque “es lo más conveniente para la gobernabilidad del país”, por tres razones: primero, porque ambos frentes están pasando a la segunda vuelta presidencial; segundo, porque ambos tienen la mayor representación parlamentaria en la ALP; y tercero, por una cuestión de equilibrio político regional, ya que el PDC se impuso en La Paz y Libre en Santa Cruz, logrando un “equilibrio país” que permitiría afrontar mejor las demandas de todos los sectores y regiones.


Por su parte, la senadora Claudia Égüez, apuntó que el trabajo en la ALP se vislumbra “complejo”, porque ninguno de los frentes tiene más de dos tercios de votos legislativos y por ello los parlamentarios electos tendrán que trabajar con madurez política, mucho respeto y empatía.


“No olvidemos que el tema de los dos tercios fue anulado en la época de Evo Morales. Si soy sincera, debería modificarse el reglamento de la ALP. Tendría que hacerse todo totalmente de nuevo, una restructuración total. Los reglamentos de ambas cámaras tienen muchos vacíos. Por ejemplo, nos han cortado la interpelación (al Ejecutivo). Entonces todo eso tiene que cambiar y esta nueva gestión legislativa tiene que trabajar arduamente para recuperar ese poder”, manifestó la parlamentaria beniana.


¿Habrá gobernabilidad?


Ricardo Rada, diputado electo por el PDC, consideró que “se puede dialogar de todo” con otras fuerzas con representación parlamentaria, aunque algunos cambios estructurales que necesita la ALP tendrían que ser manejados con mayor atención por los legisladores que ingresarán en funciones. 


Sin embargo, Rada destacó que hay predisposición desde el PDC para trabajar en conjunto a otros legisladores. “Como parlamentarios electos del PDC, nos vamos a sentar con todas las fuerzas políticas, porque el país está por encima de los intereses sectoriales o partidarios”, afirmó.


Por su lado, Flavia Barbery, diputada electa por Alianza Libre, señaló que aunque pueden presentarse diferencias en aspectos como la conformación de la directiva de la ALP y la conformación de comisiones y comités, los diputados y senadores de todas las fuerzas políticas están obligados a aprender a conciliar.


“Creo que las diferentes bancadas vamos a trabajar en conjunto. Muchas de las propuestas que se presentaron en campaña son a favor de la población boliviana y ningún diputado o senador estará en contra de favorecer a Bolivia. En este sentido, el tema de la gobernabilidad en la ALP está garantizado”, manifestó.


Con este panorama, la gobernabilidad, más que en las manos del próximo presidente, dependerá de la capacidad de las organizaciones con representación parlamentaria de tender puentes entre nuevos actores políticos. En este escenario, Bolivia puede encaminarse hacia un gobierno de concertación o, en su defecto, a un bloqueo que podría frenar futuras reformas.

 

EN NÚMEROS

Sala plena
El hemiciclo cuenta con 130 diputados y 36 senadores, sumando 166 parlamentarios.


Aprobación de leyes
Para aprobar leyes con mayoría simple, se requieren al menos 84 votos. Para leyes que exigen dos tercios, el umbral sube a 111 votos.


Obligados a concertar
El PDC no alcanza por sí solo ninguna de estas cifras. Alianza Libre, en caso de llegar al poder, tendría un déficit aún mayor.

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