¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

El canciller Aramayo abre en Santiago una agenda inédita para reencauzar la relación Bolivia–Chile

Miércoles, 14 de enero de 2026 a las 12:45
El presidente de Chile, Gabriel Boric, se reunió en noviembre con el presidente Paz tras su juramento. Foto: ABI

Una visita oficial de un canciller boliviano a Chile no se había producido desde la década de los años 70 del siglo pasado 

El canciller de Bolivia, Fernando Aramayo, inició este miércoles una histórica visita oficial a Chile que estará marcada por una agenda de alto contenido político y económico, en un contexto en el que ambos países enfrentan una transición clave, aunque sin relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde hace décadas.

La misión busca dar materialidad a una nueva disposición de trabajo bilateral y abrir un camino gradual hacia el restablecimiento de los vínculos diplomáticos.

En contacto con EL DEBER, Aramayo explicó el alcance del viaje y el enfoque de la agenda: “Iniciamos con una agenda comercial, económica y migratoria que, sin dejar de lado nuestra reivindicación histórica marítima, busca que ambos países construyamos un camino de expresión de voluntades para trabajar hacia el horizonte del restablecimiento de relaciones diplomáticas. Somos conscientes de que es un tema a trabajar con la administración entrante del presidente José Antonio Kast, por tanto, aún en estado germinal, pero con gran optimismo para dar materialidad a esta aspiración de ambos pueblos”.

Dos ejes: señal política y agenda operativa

Fuentes oficiales señalaron que la visita se articulará en dos ejes centrales. El primero es político: demostrar que existe una nueva disposición de trabajo entre La Paz y Santiago. Aunque inicialmente se evaluó una visita presidencial de Rodrigo Paz, el Gobierno optó por abrir el camino con la diplomacia, encabezada por el canciller.

El segundo eje es operativo. Aramayo sostendrá dos reuniones clave. Una con su par chileno, Alberto van Klaveren, y otra con la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), el principal gremio empresarial chileno. Con esto, Bolivia buscará presentarse como un socio confiable para la inversión, en un escenario de mayor previsibilidad y cooperación.

La delegación boliviana incluirá al viceministro de Comercio Exterior e Integración, Rodrigo Arce Vaidian, lo que refuerza el énfasis económico y comercial de la misión.

La agenda con Van Klaveren

En la reunión bilateral con Van Klaveren, la agenda contempla ordenar el cronograma del primer semestre y activar mesas técnicas sobre temas de interés mutuo como el tratamiento de los recursos hídricos compartidos, con una mesa que ya opera desde hace más de un año.

También se evaluarán los avances del Comité de Frontera e Integración, que este año debería realizarse en La Paz. Bolivia y Chile comparten algo más de 900 kilómetros de frontera, un territorio que está afectado por la actividad del narcotráfico, así como el tránsito de vehículos robados y contrabando.

En la visita se evaluará el estado del oleoducto que vincula el puerto de Arica con Sica Sica, con especial atención a una permuta de terrenos para revertir el flujo del ducto y abaratar la importación de combustibles que llegan por vía marítima hacia Bolivia. Esta infraestructura fue diseñada para la exportación de carburantes bolivianos a mercados de ultramar, pero por la situación actual del país se requiere la importación de esos energéticos.

Además de reactivará la mesa técnica migratoria, para ordenar flujos y procedimientos y se fortalecimiento y ampliación del ACE 22, el acuerdo de complementación económica, incluyendo ajustes arancelarios de mutua conveniencia.

Señal al empresariado chileno

La cita con la Sofofa apuntará, además, a reconstruir confianzas con el sector privado chileno. El objetivo es mostrar que Bolivia atraviesa un nuevo momento económico, con reglas claras y una agenda de integración que trasciende la coyuntura política.

Un acercamiento con antecedentes y cautelas

La visita contrasta con episodios de alta tensión del pasado reciente. En 2016, una visita no oficial del entonces canciller David Choquehuanca a puertos chilenos derivó en un choque diplomático, con acusaciones de provocación, exigencias de visas y una escalada verbal que profundizó la desconfianza. Aquellos episodios evidenciaron los costos de actuar fuera de los canales formales.

Bolivia y Chile no mantienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1962, salvo el breve periodo 1975–1978 tras el Acuerdo de Charaña. La relación ha estado atravesada por la herida marítima, el quiebre por el río Lauca, intentos fallidos de negociación y, más recientemente, la demanda boliviana ante la CIJ (2013–2018), cuyo fallo no cerró el debate político.

En ese marco, la visita de Aramayo a Santiago busca reconstruir el espacio del diálogo político, ausente por décadas. El Gobierno de Rodrigo Paz Pereira considera que esta misión, junto con la eventual reunión formal de cancilleres y la asistencia presidencial a la toma de posesión de Kast en marzo de 2026, puede marcar un punto de inflexión hacia una relación más previsible, cooperativa y orientada al desarrollo, explicaron fuentes consultadas por EL DEBER.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: