-Usted ha expresado preocupación sobre el impacto de las redes sociales en la reputación de las personas. ¿Cuál es su visión sobre este tema?
Antes, los medios tradicionales tenían responsabilidad sobre lo que publicaban. Hoy, con cuentas falsas o fantasmas en redes, se publica cualquier barbaridad. Se daña la dignidad de las personas sin consecuencias. Creo que debe haber control. Hay casos que se destapan, pero lo válido es cuando lo hace la prensa seria, que investiga. En redes, cualquiera lanza una guerra sucia y no se sabe cómo termina.
-¿Cómo afrontaría usted los desafíos económicos si llegara a la Asamblea, considerando el contexto de crisis y déficit?
No se puede ordenar el país sin ordenar primero la economía. La ley de hidrocarburos, por ejemplo, no sirve como está.Necesitamos reformas urgentes, incluso cambios constitucionales. El agro —que conozco bien— está limitado por la prohibición de biotecnología. Tenemos que liberar la economía, aunque a muchos no les guste. Mentir diciendo que se solucionará rápido no es serio. Tenemos un cronograma, pero todo dependerá del resultado del 17 de agosto.
-¿Estaría dispuesto a aprobar un presupuesto estatal con déficit?
Si viene acompañado de un ajuste fiscal, sí. No se puede seguir gastando más de lo que se tiene. El Estado debe tener una ley que prohíba el gasto con déficit fiscal, salvo excepciones autorizadas por el Congreso. Eso es responsabilidad.
-¿No le preocupa que Bolivia pueda repetir el caso de Argentina con Mauricio Macri?
El error de Macri fue endeudarse sin hacer el ajuste fiscal. No debemos cometer lo mismo. Aquí el subsidio debe eliminarse desde el día uno. Gran parte del subsidio al combustible ha sido corrupción. El país no puede sostener más las empresas estatales deficitarias. Hay que cerrarlas o privatizarlas.
-¿Hay que volver entonces a la institucionalización del país?
No voy a bajar sueldos, pero sí voy a exigir resultados. Hay que volver a la institucionalización. Basta de poner amigos o militantes. Si quiero exigir honestidad, debo pagar salarios dignos. El que robe, sabiendo que gana bien, no tiene excusas. Es necesario que haya imparcialidad y que estén los mejores. El boliviano ya no va a estar erogando para mantener parásitos que están ahí, soplándose y robándose absolutamente todo. Va a haber empresas que lamentablemente nunca más van a funcionar: Papelbol, Cartonbol…
-¿Y qué hará con los funcionarios que pierdan sus empleos?
Negociaremos con organismos internacionales para un seguro de desempleo por un año. Además, si se venden esas empresas, muchas recontratarán al personal eficiente. Lo importante es que dejen de costarle al Estado y al ciudadano.
-O sea que se cerrarán esas empresas.
Es que tenés que hacerlo. O sea, ya no podés seguir poniendo personal porque es el amigote, porque es del partido, porque hizo campaña y era el que llevaba los baldes. Hoy el mundo te requiere logística.
-Usted fue presidente del Comité pro Santa Cruz. ¿Qué agenda legislativa propone desde el Senado para cambios estructurales?
Lo primero es hacer cumplir el pacto fiscal 62-38, como lo prometió Tuto Quiroga a Rubén Costas, Germán Antelo y a mí. La autonomía no es separatismo, es justicia. Con manejo local, la gente puede exigir cuentas a sus autoridades. Hay que cambiar al menos 16 leyes, varias resoluciones y decretos para liberar las autonomías.
-¿Y qué hará por Santa Cruz específicamente?
Como senador, mi prioridad será Santa Cruz. Este departamento puede sacar al país de la crisis. Por ejemplo, el proyecto del aeropuerto Hub Viru Viru tiene potencial para inyectar más de 2.500 millones de dólares. Solo falta voluntad y una firma. Existen empresas interesadas, pero no se las deja entrar.
-Y sobre la deuda pública, ¿cuál es su diagnóstico?
La deuda externa es negociable. La interna es el verdadero problema. Nos están sacando nuestros ahorros, el encaje legal, el dinero de la Gestora. Esa deuda es con nosotros, y nadie te la perdona.