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Bolivia admite en La Haya que el Silala es un río “mejorado” y plantea negociar con Chile

Lunes, 04 de abril de 2022 a las 20:00
El equipo jurídico que representa al país respondió a los tres ejes de la demanda chilena. Reconoció que hay un cauce transfronterizo que no genera “derecho adquirido” para el uso de esas aguas. Negó afectaciones en los bofedales

Bolivia respondió ayer a la demanda planteada por Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El equipo jurídico del país expuso, en los alegatos orales, que si bien existe un flujo natural del recurso hídrico que emana desde el Silala, hay otro cauce “artificialmente aumentado y mejorado” que trasvasa la frontera a través de canales artificiales que pueden ser desmantelados para la revitalización de la reserva hídrica.

El agente de Bolivia ante la CIJ, Roberto Calzadilla, representó al equipo boliviano luego de pedir a los jueces que “se desestime el pedido” de Chile y afirmó que, al momento, ya no hay motivos para la demanda. Propuso así la posibilidad de negociar técnica y diplomáticamente en el ámbito bilateral sobre los desacuerdos.

“Chile ha reconocido que su caso se ha reducido muy significativamente en comparación al momento el que decidió presentar su reclamación, en junio de 2016”, señaló Calzadilla al señalar que la disputa legal con Bolivia estaría fuera del alcance de un fallo relativo a una disputa como tal.

“A la luz de las circunstancias, cabe preguntarse, salvo alguna aclaración que deba dar Chile, si todavía existe alguna controversia legal genuina en relación con el caso presentado en 2016 que pudiera ser resuelta por esta Corte, o si, por el contrario, los restantes puntos de desacuerdo entre las partes sean de tal naturaleza que se podrían resolver mejor a través de estudios técnicos conjuntos y negociaciones diplomáticas”, dijo.

Tras esta introducción, el abogado y geólogo estadounidense Gabriel Eckstein oficializó la postura boliviana respecto a la primera reclamación de Chile que pidió a la Corte que declare al acuífero un río internacional de curso sucesivo. “El Silala no puede ser descrito puramente como un curso de agua internacional natural, tal como lo señala Chile porque “durante casi 100 años, se ha mantenido como un curso de agua internacional singular, con caudales superficiales aumentados artificialmente”, afirmó.

El letrado anticipó la presentación de algunos de los hallazgos de científicos bolivianos en los que se evidencia que el Silala es un sistema mucho más complejo de lo que se creía y cuestionó las razones que expuso Chile cuando justificó la construcción de los canales artificiales “que, ciertamente, mejoran el flujo transfronterizo”. Mostró para ello imágenes aéreas que evidencian la vegetación que existe en zonas próximas a los canales y el deterioro de los bofedales que forman un “sistema único y delicado” que debe preservarse.

Chile adujo, en su presentación del 1 de abril, que la empresa ferrocarrilera Bolivian-Antofagasta Railway había detectado huevos de mosca en la parte alta del Silala (4.200 metros sobre el nivel del mar) cuando se decidió hacer los canales que captan las aguas.

Eckstein señaló que había razones económicas de esa empresa para incrementar la cantidad de agua recogida del afluente. Descartó así “las razones sanitarias” que expuso el vecino país.

La segunda demanda chilena tiene que ver con “el derecho” de usar de manera “equitativa y razonable” las aguas del Silala. El jurista francés Alain Pellet indicó que existe la necesidad de un acuerdo bilateral y que este caso no puede remitirse únicamente a los lineamientos generales de la Convención de Naciones Unidas de 1997 sobre Aguas Internacionales para fines distintos a la navegación porque esta misma normativa establece la necesidad de acuerdos precisos para cada caso.

“No existe un derecho adquirido”, puntualizó Pellet y recogió la postura chilena sobre los canales. La vicecanciller Ximena Fuentes dijo el viernes que su país no se opondrá al desmantelamiento de los canales porque, en el marco de sus alegatos, el agua fluirá de todas maneras a su territorio. Eso sí, señaló una supuesta obligación de Bolivia sobre el cuidado de la parte alta “del río”, precisamente, debido a la Convención de 1997.

“He sido autorizado a manifestar que Bolivia tiene la firme intención de proceder a la revitalización de los bofedales y que, aunque no se ha tomado una decisión definitiva, el Gobierno cree la mejor manera de hacerlo será procediendo al desmantelamiento de las instalaciones, aunque se puedan considerar otras posibilidades más costosas”, dijo Pellet.

En cuanto a las obligaciones que aduce Chile en la tercera parte de su demanda, el país señaló que nunca afectó el sistema hídrico como lo hicieron los canales.

“Bolivia nunca, subrayo nunca, ha tomado la menor medida que haya podido bloquear, obstaculizar o impedir de alguna manera el flujo de las aguas del río Silala en territorio chileno”, puntualizó el letrado francés Mathias Forteau y aclaró que “tampoco ha tomado medidas de ningún tipo que hayan podido impedir al Estado chileno el uso de estas aguas”, añadió.

Chile usa las aguas del Silala para consumo humano e industrial.

NegociacionesBolivia y Chile conformaron una mesa de trabajo para analizar la problemática del Silala. El mecanismo estuvo vigente entre 2004 y 2011.

Estudios
En el marco del juicio por el Silala, se reveló que la posibilidad de hace estudios conjuntos comenzaron en 1999 a partir de decisiones diplomáticas.

Cartas sin respuestaChile presentó un borrador de acuerdo en 2019 para evitar el juicio. No hubo respuesta. Bolivia pidió negociar en 2011 y 2012 no hubo contestación.

Diálogo perdidoEn el marco de la Agenda de 13 puntos, Bolivia y Chile hablaron sobre el Silala, pero sin éxito. Hoy quieren superar esa etapa.

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