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Transformando el futuro energético de Bolivia

Martes, 11 de noviembre de 2025 a las 06:00

Estamos en un momento crucial para Bolivia. Es un hecho que enfrentamos desafíos significativos en el sector energético, una realidad que se extiende desde el gas natural hasta el GLP. Pero lejos de verlo como una amenaza, debemos encararlo como la oportunidad que es: el momento de impulsar una transformación audaz en nuestra matriz energética. Este cambio no solo es posible, sino que es el motor para un futuro más próspero y sostenible.

La crisis actual, marcada por un déficit fiscal debido a la subvención de combustibles y una consecuente falta de oferta, y desafíos en la cobertura de los costos de producción de gas natural, nos obliga a actuar con prontitud. Antes, el precio del mercado interno y las exportaciones de gas a Brasil y Argentina ayudaban a cubrir estos costos. Hoy, la reducción en la disponibilidad y exportación de gas hace que esto ya no sea posible. Con una matriz que depende en un 60% del gas como fuente primaria y un 70% para la electricidad, la solución a mediano plazo pasa por hacer grandes cambios que reduzcan esta dependencia.

La buena noticia es que tenemos una propuesta de hoja de ruta clara, que equilibra la urgencia con una visión de futuro. El primer paso, aunque delicado, es fundamental: debemos sincerar gradualmente el costo del gas en el mercado interno, y al mismo tiempo, aumentar el volumen de producción. Se propone hacerlo por etapas, para considerar la importancia de este aumento en las áreas productivas. Un incremento inicial de 2 USD/MMBTU, una referencia citada por la industria, es clave. Esta eliminación parcial de la subvención nos permitiría ganar entre 3 a 10 años antes de tener que, inexorablemente, importar gas al costo real.

El corazón de esta propuesta es una transformación radical de nuestra matriz, que debe ser implementada con urgencia. Además del incremento del precio del gas en el mercado interno, debemos aumentar el volumen de GNV y otros consumos. Aunque pueda parecer contraintuitivo consumir más gas cuando se está acabando, económicamente es lógico, pues no consumirlo implica sustituirlo por gasolina, que tiene un costo de más del doble. El cambio más grande es en la generación eléctrica: debemos acelerar casi 20 años los planes actuales del Estado. La propuesta es vital: sustituir las primeras 15 plantas planificadas en el Plan de Expansión del SIN 2024-2050, que implican casi 3.000 MUSD de inversión para generar aproximadamente $18GWh/d. En su lugar, se propone una solución mucho más eficiente: una mega planta de generación solar con bombeo hidráulico en una planta reversible, que podría generar hasta $25GWh/d con menor inversión privada y una eficiencia superior (ciclo de aproximadamente 80%), la cual esté necesariamente vinculada a un PPA con un nuevo centro industrial vinculado al hidrógeno verde y minería verde que asegure parte del flujo que garantiza beneficiarse por economías de escala. Finalmente, es clave incorporar planes de eficiencia energética, principalmente en el consumo industrial.

El resultado de esta visión no es menor. Con estos cambios, podríamos reducir la necesidad del gas que usamos en electricidad en un 20%, disminuir un porcentaje similar en el mercado interno por dilución con otras fuentes, e incrementar el volumen relativo de exportaciones en un 32%, al mismo tiempo de acelerar el cambio en la matriz en dos decadas y llegar a un punto donde solo dependamos del gas en el sector eléctrico en un 8% en 5 años.

Bolivia tiene todo para construir un futuro donde la eficiencia, la diversificación y la sostenibilidad sean los pilares de nuestro desarrollo. Es hora de tomar decisiones valientes, de trabajar juntos y de aprovechar esta oportunidad para asegurar un mañana más brillante para todos. La transformación energética es la llave de nuestro crecimiento económico y social.

 

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