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¿Qué rol cumplen las escuelas fiscales en nuestra ciudad de los anillos?

Sabado, 07 de marzo de 2026 a las 04:00

La anterior semana visite una unidad educativa del nivel primaria para recoger información previa para elaborar un proyecto que fortalecerá la educación. Empero, no me detendré en comentarles sobre el proyecto, sino las impresiones que me vinieron al conocer parte del estado de situación de esa unidad educativa, al fondo de Santa Cruz de la Sierra, en el DM 9.

A medida que conversaba, la directora y la secretaria relataban las carencias una tras otra, mostrando la impotencia como parte de los RRHH administrativo de esa unidad educativa; carencias en servicios básicos, tiene algunos baños clausurados, como el de profesores y uno de niñas, la falta de mantenimiento y refacción de infraestructura, puesto que se percibe goteras por fisuras y falta de impermeabilización en las paredes y techos, mobiliario educativo en mal estado. Un profesor reveló que en muchos asientos sobresalen clavos, lo cual representa un peligro latente. Incluso con alimentación complementaria de solamente galletas.

Por otro lado, la burocracia e inoperancia del nivel nacional no permite subsanar una acefalía de manera rápida ante la renuncia de una profesora; la directora afirmó que hasta marzo podrán cubrir la acefalía. Por lo que la responsabilidad del nivel nacional se transfiere a los Padres de Familia, que deben pagar el remplazo de esa profesora, previo acuerdo con ellos. Pero sobre todo, el peso recae en el rendimiento de los niños y niñas adolescentes, al no tener condiciones mínimas para el desarrollo de sus capacidades y conocimientos trazados en la curricula escolar.

Pierre Bourdieu nos habla de esta realidad en su libro “La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza” (1970), escrito junto a Jean-Claude Passeron.

Bourdieu plantea que cuando el Estado no garantiza condiciones mínimas y similares en todas las escuelas, la educación deja de ser una herramienta para igualar oportunidades.

En ese sentido, la escuela no corrige las desigualdades, sino que las reproduce. Los niños que vienen de familias con más recursos llegan con ventajas previas: mejor lenguaje, apoyo en casa, materiales, mejores hábitos de estudio, clases privadas de arte, cultura y deporte, que el sistema educativo asume como normales. En cambio, los niños que vienen de familias con menos recursos llegan en desventajas previas: les cuesta más expresarse, escribir, razonar, no siempre tienen apoyo en casa, no cuentan con materiales ni útiles escolares necesarios, una serie de carencias que la escuela no logra compensar.

De esta forma, la educación justifica las diferencias sociales. Haciendo creer que el éxito o el fracaso escolar dependen solo del esfuerzo individual, cuando en realidad están profundamente marcados por una distribución desigual de recursos, oportunidades y presencia del Estado.

Lo que vi en esta unidad educativa periférica y me relató la directora, secretaria y dos profesores,  la sociología denomina desigualdad estructural: carencias materiales, burocracia ineficiente y ausencia de políticas diferenciadas que afectan  de manera directa el proceso de aprendizaje de niños y niñas adolescentes. Cuando faltan servicios básicos, infraestructura adecuada, docentes oportunamente asignados y una alimentación escolar digna, no solo se vulneran derechos, sino que se limita el desarrollo de capacidades.

Estas condiciones generan asimetrías en la educación, que no es otra cosa que; distribución desigual de oportunidades. Un niño que estudia en un colegio privado no compite en igualdad de condiciones con recursos suficientes: infraestructura necesaria y equipada con a/c, áreas deportivas con equipamiento y material necesario, docente que cubren la curricula, docentes para actividades complementarias extracurriculares de música, arte, deporte, versus un niño  que asiste a una escuela fiscal con una serie de carencias. La igualdad formal ante la ley no se traduce en igualdad real en la vida cotidiana.

La actual gestión municipal de Santa Cruz de la Sierra claramente no tiene como prioridad reducir las desigualdades sociales, sino al contrario las legitima, porque no prioriza a las clases populares que tanto dice apoyar.

El nivel municipal debería mínimamente diseñar políticas diferenciadas y oportunas, para dejar de normalizar esta reproducción de oportunidades desiguales que se traducen en reproducción de pobreza. Estas políticas públicas municipales deberían tener enfoque de derechos, para tener equidad y no ser uniformes. Si se trata igual a los niños, niñas adolescentes del barrio Las Palmas y a los niños y niñas adolescentes que viven en barrios periféricos y pobres, se profundiza las desigualdad de oportunidades.  

Es por eso por eso que el desayuno escolar y otros programas educativos deberían responder a diagnósticos territoriales y socioeconómicos, de esa manera se apuntaría a resolver las necesidades de cada distrito o UV de nuestra ciudad en pro de reducir las desigualdades de oportunidades en la educación para poder reducir las asimetrías sociales y no reproducirlas.

(*) El autor es sociólogo

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