“Fantástico”, nombre de un programa de la red O´Globo de ese país, llegó a Santa Cruz, Bolivia, “para mostrar el lujo y la tranquilidad en la vida cotidiana del narcotraficante Sérgio Luiz de Freitas Filho, también conocido como Mijao, Xixi o 2x, radicado en Bolivia por más de 10 años, uno de los principales líderes del PCC” y que además “La Policía en Brasil cree que Mijao dirige desde Bolivia la logística internacional para el tráfico de cocaína entre Sudamérica y Europa” (Unitel, 7/9/2025). Otra: En el Paraguay, de acuerdo a la fuente citada, tratando de ingresar a Bolivia, fue capturado Luka Starcevic, considerado “embajador” de la mafia de los Balcanes en Sudamérica. Eso es lo que sabemos. Lo que no sabemos… tal vez está por llegar.
El actual ministro de gobierno, Roberto Ríos, manifestó a la prensa nacional que todas las víctimas de los actos delictivos producidos en territorio boliviano, tenían antecedentes penales y vínculo con el narcotráfico y que también tenían que ver con “ajustes de cuentas” ligados al crimen organizado y que “no se descarta la presencia de grupos europeos, que, a través de emisarios, buscan relacionarse con la actividad del narcotráfico” (Ibid).
“Mafia balcánica” es un término genérico para referirse a diversas organizaciones criminales originarias de los Balcanes. Estas organizaciones operan a nivel internacional, involucradas en actividades como el tráfico de drogas, armas, personas, contrabando y lavado de dinero. Su estructura es compleja y descentralizada, con fuertes lazos familiares y étnicos. Su capacidad para corromper a funcionarios y su brutalidad las hacen especialmente peligrosas. Han extendido su influencia a Europa Occidental, Estados Unidos y actualmente Sud América, aprovechando la inestabilidad política y económica de la región de origen y de destino. La información sobre esta mafia es a menudo fragmentada y difícil de verificar debido a su naturaleza clandestina. ¿Si está presente en Bolivia? Todo indica que sí.
¿Cómo se iniciaron en Sud América? Eso es difícil saberlo, pero, dentro de las hipótesis, mientras crecía el negocio de las drogas procedentes de Sudamérica en Europa, los cárteles europeos abrieron los ojos y, en lugar de usar intermediarios, buscaron, en alguna etapa de sus actividades ilícitas, tener contacto directo con los productores de droga. De esa manera aparecieron con sus “emisarios” y “embajadores”, en Colombia, Perú y Bolivia, que son los tres mayores productores de cocaína del mundo.
Obviamente, esto despertó celos en los cárteles que trabajan en el país, especialmente los brasileños (PCC y Comando Vermelho), que ya tenían tiempo en el tema con sus jefes viviendo tranquilos en Bolivia y que además les servían de intermediarios a los europeos. Los cárteles europeos movieron el tablero de la mafia sudamericana que además se vio menoscabada con la persecución de sus cabezas (como la de Marset y Tuta, por ejemplo) y un tanto desorganizada y debilitada por luchas internas y disputas territoriales de actividad ilícita. También tiene que ver la expansión de actividades ilegales de organizaciones mafiosas sudamericanas de relativa menor importancia como el Tren de Aragua y el Cártel de los Soles, esta última, según Trump, apadrinada (o liderada) por el actual presidente Venezolano Nicolás Maduro. Todo esto muestra, además, a Bolivia como un eje articulador de la actividad ilícita debido a la producción de materia prima para la fabricación de cocaína, su capacidad de refinación de droga, de acopio, de distribución, su posición geográfica y a la realidad permisiva, voluntaria o involuntaria, que mostró los últimos años en materia de lucha contra el narcotráfico. No hay que olvidar que, desde la expulsión de la embajada Norteamericana, USAID Bolivia y la DEA, el país multipluri adolece de por lo menos tres grandes falencias en materia de lucha contra el narcotráfico: Logística, comunicacional y la casi inexistencia de labores de inteligencia. Todavía andamos reclamando la instalación y funcionamiento de los 13 radares franceses que vendrían a paliar en algo la lucha aérea contra el narcotráfico.
Es indiscutible la presencia de narco-cárteles en el país multipluri. Cuando se menciona tal presencia como de “emisarios”, estos no vienen, pues, de vacaciones, vienen armados de violencia y con poder de decisión a hacer narconegocios y, también, aparentemente, de armas. Y por lo visto, los cárteles brasileños, ya sentaron sus actividades en Bolivia hace mucho tiempo, (posiblemente desde la gestión del cocalero Morales) .
Como sea, aquí ya es notoria la presencia de la mafia balcánica, brasileña, venezolana y no hay que olvidar que hace por lo menos dos años, ya se hablaba de la Ndragheta y Camorra italianas como posiblemente presentes en el país. En suma, a título de “coca no es cocaína” (entre muchas otras cosas), ¿nos dejan una pesadilla? ¿Tenemos que ir acostumbrándonos a la violencia ejercida por cárteles internacionales?