Gustavo Gutiérrez En Bolivia, hablamos de digitalización, competitividad y productividad desde hace años, pero los resultados no llegan por inercia. La innovación empresarial exige un cambio de mentalidad: pasar del lo resolvemos puertas adentro a co-creamos con quien ya tiene las capacidades y soluciones. En esencia, esto es la innovación abierta.
La frontera del conocimiento avanza más rápido que cualquier empresa. Ninguna organización, por grande que sea, puede mantener internamente todas las capacidades que necesita para competir hoy. Abrirse no es renunciar a la estrategia, sino orquestar capacidades externas para acelerar resultados estratégicos, como reducir tiempos, detectar fraudes o automatizar procesos críticos.
Bolivia tiene una oportunidad subestimada: un vasto pool de talento emergente que busca problemas relevantes para resolver, mientras que las empresas tienen problemas concretos, pero carecen de recursos para la exploración tecnológica. La innovación abierta une ambas puntas con reglas claras: acceso a datos de prueba, confidencialidad y un compromiso de negocio para llevar las ideas más prometedoras a la etapa de prueba de concepto o piloto.
Para las empresas, los beneficios son tangibles: un costo de exploración bajo, una velocidad que permite iterar en días en lugar de trimestres, y la diversidad cognitiva de perfiles externos que ven el problema desde otra perspectiva. Para el talento, el beneficio es trabajar con datos y procesos reales, aprender de mentores y, si el resultado es sobresaliente, tener la oportunidad de transitar hacia un piloto inicial, una contratación o la creación de un nuevo emprendimiento. Es una escuela acelerada que el aula rara vez ofrece.
La verdadera innovación implica un cambio en los procesos, incentivos y cultura. La innovación abierta es un medio para reducir la incertidumbre y acelerar resultados.
Desde CAINCO, a través de Santa Cruz Innova, hemos articulado esfuerzos para conectar estas necesidades con el talento. Impulsamos espacios de aprendizaje y, sobre todo, el InnovaHack, que actúa como un catalizador. Este evento deja de ser un simple hackathon para convertirse en un mecanismo que fomenta un cambio de comportamiento.
El propósito es claro: unir las necesidades con el talento local para que la promesa de la innovación se traduzca en productividad, empleo y crecimiento. Abrirnos no es una moda, es la forma responsable de crear valor en un mercado que no espera.