La Convención Nacional que sesionó del 23 de mayo al 30 de octubre de 1938, reunió a senadores y diputados elegidos en una legislatura unicameral para redactar una Constitución, que reemplace a la de 1880. El nuevo contenido de esta nueva norma de 180 artículos promulgada por el presidente “camba” Germán Busch, marcó un punto de inflexión al instaurar un Estado Social de Derecho, estableciendo un régimen económico financiero donde el poder estatal debía “asegurar una existencia digna del ser humano”.
En este mismo periodo, varias leyes y tratados internacionales fueron sancionadas, y que no hubiesen sido aprobados sin el concurso del llamado “Bloque Oriental”, conformado durante esta Convención. Estaba integrado por 32 parlamentarios que representaban a Santa Cruz, Beni y el entonces Territorio Nacional de Colonias, luego reconocido como departamento de Pando. El propósito era uno solo: aprobar proyectos de vital importancia para la integración y desarrollo del oriente boliviano. Así fue que se promulgaron la ley de regalías del 11% para los departamentos productores de petróleo, los tratados ferrocarrileros que unían a Santa Cruz con Argentina y Brasil, la creación del departamento de Pando, así como la restitución de la autonomía real de la Universidad moreniana, que por entonces dependía de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.
Como antecedente histórico, un bloque parlamentario similar se presentó cuando el gobierno del presidente José Manuel Pando (1899-1904) en un mensaje al Congreso propuso convertir el departamento de Beni en ´Delegación´, una novedosa entidad política instituida en 1890 para ocupar inmensos espacios vacíos, cuyo representante elegido por el gobierno central, ejercía autoridad por encima de los prefectos. Según José Luis Roca, “este era un mecanismo para controlar directamente los hilos del poder y de la economía desde la plaza Murillo, eliminando el papel y la intermediación que históricamente han desempeñado los departamentos”. Cruceños y benianos hicieron fuerza común en este asunto, mostrando su total desacuerdo, siendo el ilustre cruceño Domingo Leigue, que entonces investía el alto cargo de diputado por el Beni, y Ángel Vázquez, los críticos más radicales y acérrimos en esta posición.
Esta reminiscencia histórica de hace casi 87 años, ojalá sirva de modelo para las brigadas parlamentarias orientales en este nuevo periodo constitucional. Hoy se percibe como muy necesario constituir un nuevo bloque, que defienda no solamente los derechos y sanas aspiraciones de sus regiones, en materia de agropecuaria, maderera, vial, libre exportación, puerto Busch, etc., sino que también proyecten leyes para fortalecer a una Bolivia más democrática, productiva y autonómica, oponiéndose a cualquier intento de tinte centralista, que solamente alimenta la burocracia, la deuda fiscal y la corrupción.