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La desinformación incide en las campañas electorales en Bolivia

Miércoles, 04 de marzo de 2026 a las 04:00

En las elecciones generales 2025 circularon mensajes desinformadores con el fin de desacreditar candidatos y causar incertidumbre en la población. Se fabricaron y manipularon encuestas, se falsificaron marcas de medios informativos, se utilizó IA generativa para generar voces e imágenes de candidatos, usando cuentas anónimas y pseudomedios buscando viralidad. Esos son algunos resultados del informe que el Observatorio de Desinformación de la Universidad Complutense de Madrid publicó la semana pasada, luego de un trabajo de ocho meses realizado en conjunto con la Universidad Privada de Santa Cruz (UPSA), la Universidad Católica Boliviana- Santa Cruz y la verificadora Bolivia Verifica.

El trabajo de codificación se realizó bajo la metodología proporcionada por el Observatorio Complutense de Desinformación, la que fue ajustada por el equipo para el análisis específico del contexto boliviano. 

En lo referido específicamente al análisis de incidentes desinformativos (conocidos popularmente como noticias falsas o fake news), en la UPSA se analizaron 254 que contemplaron como fecha de inicio el 19 de mayo y como fecha de cierre el 23 de octubre de 2025 (tanto la 1era como la 2da vuelta electoral). Este trabajo fue realizado por el equipo de estudiantes de la carrera de Comunicación Estratégica y Corporativa, bajo la guía de las docentes que suscriben este artículo (Vania Sandoval Arenas y Mariana Ríos Urquidi), así como de la especialista en estadística, Fabiola García Rojas. Se realizó el trabajo de codificación y análisis de los incidentes desinformativos, proporcionados y procesados por el equipo de Bolivia Verifica, que estaban relacionados al proceso electoral 2025.  

Entre los resultados, se observó que en las semanas previas a las jornadas de votación, así como en las fechas de difusión de encuestas y realización de debates, circuló un alto porcentaje de desinformación. 

En relación al origen y formatos de difusión de la desinformación, se observó que TikTok (43,3%) y Facebook (40,2%) fueron las plataformas más empleadas y que los formatos más usados fueron el video y la imagen, respectivamente. 

La distorsión de los hechos fue identificada como el principal objetivo de los incidentes desinformativos analizados. Es decir, la alteración de la forma en que se presenta la información para cambiar su interpretación original. Entre los incidentes observados que perseguían este objetivo, se identificó al contenido manipulado (37,8%), al contenido impostor (33,1%) y al contenido fabricado (30,7%) como los tipos de contenido más empleados para la desinformación. Como ejemplo de estos tipos de contenido se evidenció la suplantación de entidades oficiales para la difusión de la desinformación, tales como la utilización de logos e identidad visual de medios de comunicación y de instituciones públicas. Entre los logos falsificados, los más usados fueron los de Unitel, Red Uno, DTV y El Deber.  Entre el contenido impostor destacó la presencia de encuestas falsas (fabricadas) y la difusión de falsas cartas de renuncia de funcionarios públicos, buscando crear inestabilidad (falsificando logos incluso del órgano electoral). Llamó la atención la difusión de videos (manipulados) de gente armada que “estaría lista” para actuar. También se observó el creciente uso de herramientas de IA para la creación de contenido desinformativo imitando voces e imágenes de candidatos.

El análisis constató que los principales autores causantes de la desinformación son anónimos y/o se ocultan detrás de identidades falsas. También se evidenció que los mismos candidatos y candidatas fueron en algunos casos causantes de información engañosa, de manera intencionada o no.

La desinformación es un ecosistema, el ciudadano también forma parte del mismo, y muchas veces tiene la decisión en sus manos para circular o no un mensaje no verificado. Aunque suene trillado, antes de compartir mensajes sospechosos, hay que acudir a la página de origen del mensaje, y ver si es un medio informativo verificado, una cuenta anónima o un pseudomedio. La llamada alfabetización mediática e informacional es una tarea necesaria en la que todos deberíamos involucrarnos.

El documento- que ya fue publicado y liberado para descarga esta semana- titula Informe OCD de la Misión de Observación Electoral y Análisis de Interferencia y Manipulación de la Información Elecciones generales de Bolivia 2025, y puede ser descargado libremente en el siguiente enlace:  https://www.ucm.es/observatoriodesinformacion/noticias/79215

(*) Vania Sandoval Arenas y Mariana Ríos Urquidi son docentes universitarias

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