“El encantador de serpientes de las nuevas derechas latinoamericanas”, titula Nueva Sociedad sobre Fernando Cerimedo, el estratega de la campaña de Rodrigo Paz. Él se define como “estratega de marketing digital”. Se vanaglorió de la victoria de la fórmula del Partido Demócrata Cristiano (PDC) en las elecciones de Bolivia en 2025. La detallada investigación muestra que ni siquiera se puede comprobar su hoja de vida; opacidad personal y laboral.
Su trayectoria está rodeada de acusaciones por el manejo de desinformación, campañas digitales agresivas y fábrica de mentiras como sucedió en Brasil cuando ganó Luis Ignacio da Silva, sin importarle la posibilidad de una descontrolada ola de violencia.
También trabajó para modificar el resultado de las elecciones en Honduras.
La revista británica “The Economist” se ocupa de él como el “hombre de MAGA en América Latina”; una ficha de alto precio vinculado al presidente estadounidense Donald Trump y su movimiento supremacista y al presidente Javier Milei. Ambos muy presentes en el gobierno de Paz Pereira.
¿Quién y cómo pagan su asesoramiento? No es una figura barata ni altruista. ¿Dónde está ahora? Circulan fotos nuevas del presidente boliviano con el consultor argentino.
Cerimedo introdujo en la tranquila campaña boliviana un elemento para reabrir rivalidades regionales, asuntos racistas. Logró su propósito de desequilibrar a una fórmula rival. El fantasma de los odios del 2008, del 2019, volvió a inquietar a los bolivianos.
Esta semana, a raíz de un terrible accidente aéreo, saltaron los comentarios racistas, las generalizaciones (los alteños, los collas, los indios) contra la población de la ciudad que festejó su aniversario. Acá, allá y más allá hay turbas, vándalos que aprovechan una tragedia. Así como aparecen ángeles que protegen, ayudan, se conmueven. Es parte de la condición humana. Al mismo tiempo salieron oscuros agentes inmobiliarios que hace rato buscan apoderarse de los terrenos en el aeropuerto y que, ¡oh coincidencia! son cercanos al actual gobierno. Actualmente se construye un peligroso mall en el ingreso de El Alto, en terrenos de la Fuerza Aérea. ¿De quién será el negocio?
Curiosamente hace poco hubo otro avión y otros billetes, en Viru Viru: ¿30, 31, 32? Maletas. Fajos de dinero. El asunto ya está casi olvidado y los supuestos delincuentes piden su libertad.
En ambos casos faltó la comunicación oportuna del gobierno central. Cerimedo sirve para fabricar desinformación y trolls, no para entender a la sociedad boliviana, extremadamente ideologizada. Como muchos otros “chantas” que pasaron por la Plaza Murillo en los últimos lustros; cobran sin aportar a construir una mejor ciudadanía.
Desde el inicio, Paz Pereira tropieza con fallas de origen: un vicepresidente fabricado a último momento, que dio votos, pero no gobernabilidad. ¿Dónde está la estrategia para contrarrestar lo que poco a poco se convierte en una peligrosa agenda paralela? ¿Lara traiciona a Paz o Paz traiciona a Lara?
Paz gobierna con un equipo prestado por el eterno perdedor Samuel Doria Medina, que pueden ser más leales al cementero que al presidente. Hay demasiados huecos, como el equipo jurídico que mostró sus incapacidades desde el primer decreto. ¿Dónde está la doctrina del PDC? Los temas de Israel y de la política exterior son impuestos desde afuera, no desde documentos o posiciones oficiales del partido fundado por Remo di Natale.
En las crisis, los cerimedos no sirven. La negociación con la Central Obrera Boliviana mostró los profundos vacíos. Toda la pirámide relacionada con la gasolina desde la supuesta llegada milagrosa de cisternas el día de la posesión hasta la negación de sus defectos da para una tesis universitaria. Pero, nada peor que los hechos relacionados con los dos aviones con cargamento de billetes.
No existen protocolos, ni en la administración aeroportuaria, ni en la dirección de aeronáutica, ni en la Aduana Nacional, ni en el Ministerio de Defensa, ni en la vocería oficial. Los atrasos en los comunicados del Banco Central revelan un equipo de prensa con tres décadas de retraso, ignorante de la rapidez y voracidad de las redes sociales.
El desconcierto sobre el contenido de la carga en el avión, cómo, por qué, para qué y la posterior información contradictoria de las series anuladas, sembró de principio a fin rumores, fantasías, temores. Las radios reproducen ideas absurdas.
A falta de comunicación oficial, buenos son los bulos.
Paz Pereira, en el estilo de su padre Jaime, redacta frases de impacto, repite consignas fáciles, habla con tono calmado. Sin embargo, la tentación de la demagogia avanza rauda. Ejemplos: decir que ahora los jóvenes bolivianos, “después de mucho tiempo, se quieren quedar acá”, suena a falsedad. Decir que Bolivia se abre al mundo como nunca, ignorando el impacto planetario de Evo Morales, es ignorancia. Habla demás, se abre trampas. Ningún ministro le cubre las espaldas.
El gobierno carece de estrategia de comunicación y de manejo de crisis. Confiar en “magos” como Cericedo es un rápido camino al precipicio. A estos consultores no les interesa el bienestar de un pueblo sino servir al amo más poderoso.
(*) La autora es periodista