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Crisol de cambas y cruceños

Martes, 23 de septiembre de 2025 a las 00:00

En un artículo mío publicado en El Deber, Hoy Bolivia y Los Tiempos en abril de 2019, me refería a la novela El Señor de El Dorado de Alcides Parejas, en la que, de una manera sencilla, propia del que sabe, relata las dos expediciones de don Ñuflo de Chávez, que fundó una ciudad en medio de la más absoluta soledad y que se convirtió en madre de ciudades y los cruceños en hacedores de caminos.
Ñuflo de Chávez encargó a los pobladores de esa nueva ciudad, donde solo había naturaleza, una sencilla pero profunda orden, y era de que en ese inmenso territorio “lo que debemos hacer es ‘desencantar y poblar’ la tierra”. El personaje de la novela se da cuenta de que el reino de Candire no es de oro y joyas, es la naturaleza misma a la que se debe trabajar y con esfuerzo obtener la verdadera riqueza, que son los frutos de la tierra; el esfuerzo común permite decir que aprendió que “El Dorado somos todos”.


Los estantes y habitantes de esa época crearon un sentimiento profundo que dio lugar al nacimiento del camba, que, aunque originalmente se usaba para referirse a la población indígena de la región, hoy en día designa a personas de ascendencia mixta española, indígena y africana, y se usa también para referirse a la vida y cultura típicas de esta zona.


Por otro lado, si bien la mayoritaria población en las alturas buscaba rápida riqueza con la extracción de minerales, no obstante, otras personas tenían la mentalidad de generar riqueza como producto del esfuerzo y por eso, enfilaron su traslado al Oriente, formándose una simbiosis de una población destinada al trabajo, a la producción de la tierra y al esfuerzo de crear riqueza producto de la naturaleza. Formándose de esta manera, una nueva clase poblacional que son los cruceños.  
Esa mentalidad siguió en el transcurso del tiempo y permitió que, con el esfuerzo conjunto de todos sus pobladores, vinieran de donde vinieran, se formara una concepción productiva de la riqueza, a la que además se da valor agregado en beneficio de todo el conjunto de Bolivia, sin egoísmos ni mezquindades, con el aporte de cambas y cruceños.


En los últimos veinte años, las autoridades gubernamentales tenían una fijación en contra del oriente boliviano, buscando entorpecer sus actividades y su producción de manera inconcebible en un país serio y, a pesar de esa negativa oposición al crecimiento oriental, cambas y cruceños siguieron manteniendo la diferencia de mentalidad que tenemos desde la Colonia, que unos se quedaron en las alturas y los otros, los menos, tenían la mentalidad de generar riqueza como producto del esfuerzo y por eso encontraron El Dorado.


En conclusión, considero que, “El Dorado no había sido dorado, sino verde de naturaleza y esperanza”.
Felicidades Santa Cruz en su aniversario, tenemos fe en su presente y en su futuro.
 

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