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Cara a cara

Sabado, 27 de septiembre de 2025 a las 03:21

La liturgia del churrasco está envuelta en una magia singular. Lo que aparenta ser un momento para compartir y comer – o picar- una buena pieza de carne, tiene detrás de sí una mística social increíble. Todos hemos sido parte, alguna vez, de las etapas diversas de este ritual social muy vinculado al ‘grupo de amigos’. Desde que se discute el día o el lugar del churrasco, hasta que se agota la sobremesa raspando los últimos cortes de carne de la parrilla hay una reubicación de las prioridades.
 

La previa y sus misterios. Dos elementos tiñen de incertidumbre el buen churrasco, ya sea familiar o entre amigos. Primero, definir el momento idóneo. En ocasiones, esa cita está marcada por un cumpleaños o un partido de fútbol. En otras, se da una particular negociación para ligar un hueco en las agendas ¿ocupadas? de los comensales. Un segundo punto de tensión llega con la lista de invitados, pues los hay que quieren agregar a unos o sacar a otros sin aportar motivos incómodos a la decisión. Es ahí, en la confluencia de ambos aspectos cuando se recurre al día incómodo para dejar fuera del junte al invitado incordio.
 

La conversación que nunca acaba. Es otro de los momentos infaltables del churrasco. Según llegan los comensales, el tema de charla es trivial. Los amigos o familiares se ponen al día sobre la vida de los demás: trabajo, crecimiento de los hijos, salud. Dar paso al fútbol es señal de que concluyó la primera fase y se abre paso a las apasionadas cargadas propias del deporte rey. Poco a poco sube el tono de las charlas. Ni siquiera el volumen de la música ambiente llega aplacar los momentos de máxima discusión. Hasta que alguien opta por realizar alguna alusión al contexto político. En ese momento, el buen anfitrión logra dar un rápido quiebre y cambia el tema. Pero si se va de las manos y otros comensales entran al trapo, es el principio del fin. Mientras un pequeño grupo tensa el ambiente, otros optan por mirar impacientes el reloj o retomar el teléfono para pedir su taxi y dar por cerrada la noche.
 

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