-Un niño con un arma de fuego en un colegio de Santa Cruz. ¿Cuáles son las palabras claves aquí? Niño, arma de fuego y colegio. Poderosas palabras que juntas en una misma oración son motivo de alarma. Ningún padre de familia quiere que su hijo (a) tenga una en sus manos, por las consecuencias peligrosas y sin retorno que puede acarrear, pero tristemente la mayoría no se alarma igual si se trata de un arma de un juego virtual.
-Esta semana se conoció que un menor llevó un arma de fuego al colegio. Actualmente se analiza si será expulsado definitivamente de la unidad educativa, su padre ha sido imputado por portación de arma y la Defensoría de la Niñez tiene sobre la mesa un caso sólo porque se conoció, pero puede haber muchos otros que no salieron a la luz. Es más, el menor dijo en su entrevista psicológica que ya había llevado el arma de su papá en otras oportunidades para que sus compañeros sepan cómo es un arma real, que de seguro han manipulado cientos de veces desde un juego en línea.
-El foco aquí son los juegos violentos –con tramas de guerra, zombis, violencia callejera, atropellos–, porque el niño del que hablamos no llevó un muñeco o un cubo Rubik al colegio. Sus juegos en línea, que consume a diario -eso es casi seguro- tienen que ver con muerte, por eso su interés en mostrar a sus compañeros que él tenía un arma. La llamada de atención es para todos nosotros, para que reaccionemos y sepamos que estos videojuegos introducen pautas de comportamiento que moldean la personalidad de nuestros niños (aún en formación). Por todo esto toca preguntarnos, ¿qué están jugando nuestros hijos?, ¿con quién? No esperemos a recibir la llamada de la dirección del colegio y lamentar un desenlace peor.