Desastre natural. Antes, ver en el bosquecillo de mi barrio, ubicado en el noveno anillo de la capital cruceña, tanto a monos, loros, garzas, tucanes como a otras variedades de animales al aire libre, me causaba mucha curiosidad y bastante alegría; sin embargo, hoy en día esa sensación no es la misma porque lo que observo son animales silvestres escapando de las llamas y buscando refugios en zonas urbanas, donde tampoco su seguridad está garantizada. Al verlos huyendo del fuego, la sensación que siento es de una profunda tristeza y preocupación por lo que está sucediendo con nuestra fauna y flora.
En estos meses del año, cuando se registran incendios forestales descontrolados en el departamento de Santa Cruz, es cada vez más frecuente ver en zonas urbanas a animales lejos de su hábitat natural. La presencia de perezosos, ardillas, parabas, entre otros, se ha vuelto frecuente. A pesar de lagunas existentes en la zona, no faltan vecinos que ponen bebederos y que, mediante mensajes en WhatsApp piden no hacerles daño y protegerlos, aunque algunos puedan causar temor o desagrado, como es el caso de las carachupas (zarigüeyas).
La situación que viven nuestros animales no es indiferente para la Gobernación de Santa Cruz, que tiene brigadas que van al rescate de los animales acechados por el fuego. Tampoco para organizaciones como Inti Wara Yassi y Bomberos K9 y Rescate de Fauna; o para voluntarios, amantes de los animales, como el veterinario Jerjes Suárez Ruiz, que realiza una labor muchas veces silenciosa. Todo este esfuerzo merece ser destacado, pero sobre todo apoyado en estos momentos de desastre natural.